Beato Andrés de Borgo Sansepolcro

(31 de Agosto)

 

De los documentos de la Orden sabemos que el beato Andrés, llamado “fray Andrés del eremitorio”, vivió a principios del siglo XIV por algún tiempo en el convento de Borgo Sansepolcro. Sobre su ingreso en la Orden fray Miguel Poccianti –en su Crónica de la Orden de la bienaventurada Virgen María- nos narra que el año 1282, mientras se celebraba el capítulo general en Borgo Sansepolcro, san Felipe Benicio pronunció una homilía sobre el pasaje evangélico donde el Señor dice: Cualquiera de vosotros que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío (Lc 14, 33); un joven rico y gallardo, que estaba presente en el sermón, conmovido profundamente por las palabras del Santo y guiado por el Espíritu, al instante dejó a sus padres y todos sus bienes por Jesús y, poco después, pidió el habito de los Siervos. Aquel joven se llamaba Andrés, quien como otro Andrés del Evangelio, dejó su barca y sus redes para ir en pos de Cristo.

En la comunidad de Borgo, Andrés se destacó como óptimo Siervo de la Virgen y perfecto discípulo de san Felipe; mostró siempre un sentido espiritual de las cosas terrenas, a la cuales amaba en Dios y por Dios; aunque era austero y duro consigo mismo, se manifestó misericordioso y compasivo para con los demás; se le veía manso, humilde, pacífico; imponía un yugo al odio y dominaba la ira; nunca se entregaba a la ociosidad ni decía palabras inútiles.

Deseoso de penitencia y soledad, acostumbraba retirarse a una celda en un sitio apartado llamado Barrúcola, cerca de Borgo, especialmente desde cuando aquel eremitorio fue entregado pro el obispo de cittá di Castello a la comunidad de los Siervos en el año 1295. Entonces Andrés, elegido vicario del eremitorio, se atrajo a los ermitaños de aquella comarca y llegó a ser padre y guía espiritual, como se lee en la Crónica de fray Miguel Poccianti, quien sin duda utilizó fuentes muy antiguas. El beato Andrés con la santidad de vida y la enardecida elocuencia se ganó muchos discípulos, entre los que se cuenta el beato Bartolomé de Borgo Sansepolcro. Y se distinguió de tal modo por su prudencia y espíritu de consejo en el ejercicio del apostolado, que gracias, a él la Orden se extendió en las ciudades de Alejandría y Asti.

Advertido por inspiración divina de la proximidad de su muerte, mientras estaba en férvida oración, fray Andrés entregó su alma a Dios: era el año 1315. Todos e lloraron como llora un enfermo privado del médico, como gime un hijo ante la muerte de su padre , como un discípulo siente la pérdida del maestro.

Su cuerpo, reclamado por el pueblo, fue llevado por los ermitaños a la iglesia de los Siervos en Borgo Sansepolcro en medio de una gran multitud de fieles. El culto al Beato Andrés que se le tributaba desde tiempo inmemorial, fue confirmado por el Papa Pío VII en el año 1806.

(Texto tomado del "Propio del Oficio de la Orden de los Siervos de Maria")

 

Oración:

Señor, Dios nuestro, que por medio del beato Andrés llamaste a la Orden de los Siervos de María a numerosos ermitaños, y los uniste con los vículos de la devoción a la Virgen y del amor fraterno, concédenos que en el servicio a nuestra Señora estemos unidos por los mismos ideales y obremos con paz y concordia. Por Jesucristo nuestro Señor.