CAPILLA 

   Doña María Paula Henríquez, fue la camarera de la Stma. Virgen durante más de veinticinco años. No era ajena, esta hermana, a los deseos de la Orden y a su fallecimiento, el 18 de abril de 1.757, dejó como heredera universal de todos sus bienes a la V.O.T. de Servitas de Mª Stma. de los Dolores de Cádiz, donde se incluía la casa nº 5 de la C/ Ca`puchinos, hoy Sagasta, dando fe de ello el escribano de la ciudad  D. Fernando de la Parra. 

  El Padre Corrector fue el encargado de dar a conocer a toda la Orden la última voluntad de esta mujer, en el transcurso de un capítulo general, convocado a tal efecto el 8 de Agosto de 1.757.

 El primer donativo que se recibió para la construcción de tan ansiada capilla fue de Doña María de Arteaga, que entregó 5.600 pesos. Transcurridos unos meses el 3 de marzo de 1.758 se acuerda por fin ejecutar las tan deseadas obras y para ello, se nombran a los correspondientes Diputados de Fábrica. Cinco años se tardó en preparar todo lo necesario, y por fin el 24 de septiembre de 1.763, tras celebrar SOLEMNE TEDEUM en la parroquia, se iniciaron las obras, siendo entregada las mismas a D. Diego Ramos que fue el encargado de construir la Capilla que actualmente se conoce. 

El 25 de Marzo de 1.774, festividad de los Dolores de Nuestra Señora, se bendecía y trasladaba en procesión la Imagen de la Stma. Virgen a su nueva y definitiva sede.

 La primera Junta  que la Fraternidad celebró en su nueva sede fue el 15 de Junio de 1.774.

 El trazado de la Capilla es de planta rectangular, dos grandes arcos la comunican con la Iglesia Parroquial, frente a ello se levantan dos altares de madera tallada y dorada del más puro estilo barroco del siglo XVIII, en cuyas hornacinas centrales se veneran las imágenes de San Francisco Javier y San Juan Bautista, al primero de ellos lo flaquean dos preciosas tallas con extraordinaria policromía de Santa Rita y Santa Mónica. Lo remata un lienzo dedicado a San Juan Nepomuceno. En el segundo se sitúan con igual disposición que en el anterior, una artística imagen de la Virgen, entregando la casulla a San Ildefonso, ayudado de un ángel, todo ello en madera tallada y policromada, al lado opuesto un San José (sin niño), y se remata con otro lienzo, esta vez dedicado a la Divina Pastora. Entre ambos altares se encuentra situado el Stmo. Cristo del Amparo, un crucificado de tamaño académico, del que no conocemos su procedencia, aunque guarda un asombroso parecido con el Stmo. Cristo de la Defensión, que se venera en la Iglesia de los PP. Capuchinos de Jerez, esta imagen que llegó a esa ciudad en 1.795. junto con la titular del Convento de la Cartuja, cuyo autor era D. José Estévez Bonet.

En el coro bajo, penden dos valiosas cornucopias, donadas en 1.744 por los hermanos servitas D.Miguel Vicente Delgado y D.Pedro de Anda,  de madera tallada y dorada que recogen dos pinturas en lienzo, una dedicada a Jesús Nazareno y la otra a un Niño Jesús Pasionista, siendo este último regalo de una servita, académica de Bellas Artes Dª Victoria Martín del Campo (1.850)

El retablo del alta mayor de la capilla se terminó en el año 1.776, no teniéndose noticias de su estilo, lo único que nos queda de aquel retablo es el camerín de estilo churriguesco, de madero tallada y dorada, y las dos puertas de acceso a la sacristía parroquial.

 Pasados los años se pensó seriamente en cambiar el mismo, y así se le contrato su construcción a D. Juan Rosado, notable tallista gaditano, autor entre otras obras de la adaptación de la sillería del coro de la S.I. Catedral gaditana, que inspirándose en un boceto del no menos conocido D. Torcuato Benjumeda, ejecutó con gran maestría y acierto, quedando inagurado el 1 de febrero de 1.879. Su estilo es neoclásico, en madera y pintado a imitación del mármol verde con algunas piezas doradas en oro fino. A ambos lados se adoptaron dos repisas, donde se veneran las imágenes talladas y policromadas de San Felipe Benicio y San Pelegrin Laciosi, se remata con un gran sol que enmarca el corazón con los sietes puñales, flanqueado por dos ángeles desnudos, de igual material que el retablo, y pintados en color oscuro. Lógicamente en la parte central del retablo queda el camerín de la Virgen. Este último tuvo entrada directa, por las escaleras que conocemos actualmente, el 3 de junio de 1.787, previo de 300 pesos a la Parroquia.

Dos grandes ángeles, de magnífica ejecución y perfecta policromía, sostienen sendas lámparas votivas, de plata de ley, situados a ambos lados de la capilla. Una rica y gran moldura de yesería separa la planta baja del coro alto, donde descansan cuatro pechinas que enmarcan a otros tantos lienzos en forma de medios puntos, donde se representan temas netamente Servitas. El que se sitúa sobre el altar mayor, representa  a un lado al Niño en el Templo, delante del anciano Simeón (1er. Dolor de la Corono Dolorosa) , al otro lado a Jesús entre los doctores, y en el centro a un Padre Eterno. Al lado del Evangelio se representa en su parte central, un gran crucificado, y a sus pies en actitud orante, un joven vestido con ropajes cortesanos y que bien podemos suponer de quien se trata, ya que la leyenda de origen así nos representa a San Felipe Benicio, en la parte izquierda, otra estampa de la vida de este Santo, delante del cuadro de la anunciación, que se venera en Florencia, en la Basílica Servita de la Anunciata, él ayuda a misa y mientras tanto sueña con la muerte y el demonio. En el otro extremo , lo vemos delante de su madre, con el hábito puesto, en actitud reverente. La Asunción de la Virgen, sentada sobre un carro, tirado por el cordero y el león, rematan esta pintura.

En el lado de la epístola, el tema central es la Madonna con los Siete Santos Fundadores bajo su manto, haciendo entrega del hábito negro de San Agustín y del escapulario. En un segundo termino, la misma imagen acoge a un gran grupo de servitas que la implora. En otro plano y de rodillas el Santo dominico San Pedro de Verona, que ayudó a San Felipe Benicio, a la consolidación de la Orden en la Iglesia. Al lado derecho y sentado en su Sitial el Obispo Ardingo, entrega los hábitos que en un principio vistieron estos Siete hombres, dándoles su bendición. Acaba este pintura con un gran Ángel, vestido con ricos ropajes y en su brazo izquierdo sostiene un libro, con la leyenda SIERVOS DE MARÍA.

El último de los lienzos está dedicado exclusivamente a temas gaditanos de nuestra Orden. El tema central es la imagen de la Virgen, en medio de dos columnas, rematadas por ángeles, sobre un altar barroco. En el lado derecho, observamos al Papa Benedicto XIII, ante la atenta mirada del Prior General Fray Pieri María Senensis haciendo entrega al Capuchino Fray Francisco de Jaén, de la bula de erección de nuestra V.O.T., una mesa con tapete verde enmarca el escudo Papal. Al otro lado se representa al Obispo Armengual  recibiendo el Santo Escapulario, de manos del capuchino, siendo por tanto el primer Servita Gaditano. Termina esta representación pictórica con un gran escudo, sostenido por dos ángeles desnudos.

Está rematada la capilla, por una bóveda de media naranja, con cuatro balcones, y sus correspondientes herrerías en forja. Hacia el exterior, vidriera de colores adornan e iluminan.

En 1.858 se declara Capilla Sagrario, y así el  17 de Enero de ese mismo año, el Excmo. y Rvdo. Sr. Obispo D. Juan José Arbolí y Acaso trasladó con toda solemnidad y bajo palio, al Santísimo Sacramento a su nuevo Sagrario a los pies del camarín de Nuestra Señora. Fue asistido el Sr. Obispo por la totalidad del Cabildo Catedral, que en su mayoría eran servitas.

La última reforma llevada a cabo en la capilla fue en el año 1.989, llevándose a cabo entre otras obras, la fabricación de una mesa de altar, con elementos ornamentales existentes del siglo XVIII, limpiándose los lienzos y demás altares.