AVE MARÍA

Desde el escritorio de Fray Ángel (44)

 

Queridos hermanos,

Espero que se encuentren gozando de paz y bienestar en el Señor y trabajando con entusiasmo por la causa del Reino.

Estamos llegando al final del año litúrgico y también del año civil. Nos acercamos ya al tiempo de Adviento y al año 2007. Estos momentos de cambio, de algo nuevo que llega, los vivimos siempre con expectación, con miedo, con alegría, con nostalgia, con fe, pero sobre todo con mucha esperanza. Sentimos con urgencia la necesidad de gritar al mundo las razones de nuestra esperanza y al mismo tiempo la necesidad de experimentar que esta esperanza trae cosas nuevas y gratificantes a nuestra vida. Sabemos bien que esta esperanza antes que nada pertenece a nuestra realidad humana, a nuestro "humus", a nuestro barro, a nuestra condición mortal. Pero sabemos también que es una esperanza que adquiere una connotación especial, ya que es una esperanza cristiana, una esperanza que no defrauda porque hay Alguien que garantiza la alta calidad de lo que esperamos. Esperar como hombres y como cristianos nos sitúa en una condición particular en medio de tantos desafíos. Nos convertimos, por lo mismo, no sólo en personas que esperan sino sobre todo en personas portadoras de esperanza, personas que creen que la esperanza que nos ha sido dada es la respuesta a las grandes preguntas de la vida; personas convencidas que en el ámbito de la cultura y de la sociedad de nuestro tiempo tenemos mucho que decir a partir de nuestra única esperanza, "la esperanza de Dios que es Cristo resucitado". Y de esto somos testigos como hombres, como cristianos, como frailes, como Siervos de María. Pidámosle a María que nos dé una mano, que nos ayude a vivir la espera con esperanza; que no nos desalentemos de frente a las "desesperanzas" del mundo, de la sociedad, de la Iglesia, de la vida consagrada; que sepamos transmitir con alegría y con coherencia la esperanza que no termina. El Señor que viene nos invita a ser esperanza en el mundo y para el mundo. María nos inspira para que seamos Siervos de la esperanza. Vamos, pues, a reintentarlo confiando en la palabra de Cristo y poniéndonos bajo el amparo de María. Que tengan un bonito Adviento lleno de Dios y de humanidad, es decir, lleno de esperanza.

Desde nuestro convento Jyothi Matha Alayam de Chennai (India)
16 de noviembre de 2006, Fiesta de Todos los Santos y Beatos de la Orden

fr. Ángel Mª

 

Hablando de esperanza.......

"... ya no más hacia la guerra, sino hacia la paz;
no más hacia el creciente desequilibrio económico
entre naciones ricas y naciones pobres,
sino hacia ‘la abundancia justa’ de las unas y de las otras;
no más hacia la división racista, nacionalista, colonialista,
sino hacia la convergencia unitiva entre razas y pueblos y naciones
de cada pueblo y de cada continente;
es decir, no más hacia la creación de muros que dividen
sino hacia la creación de puentes que unifican"

(Giorgio La Pira)