AVE MARÍA
Desde el escritorio de Fray Ángel (41)
Queridos hermanos,
Reciban un cordial saludo pascual, esperando se encuentren gozando de la paz que Cristo nos da.
Seguimos viviendo el tiempo de la Pascua en espera de la venida del Espíritu Santo. Las celebraciones de la Ascensión y de Pentecostés nos permiten vivir personal y comunitariamente, una dimensión espiritual muy particular de nuestra relación con Jesucristo. "El Jesús histórico ha subido al Padre"; ya no tocamos al Cristo de la historia, sino al Cristo de la fe que está en nosotros. "Ahora está en nuestro corazón, en nuestra profunda intimidad, allí donde estamos totalmente en nosotros", o como decía san Agustín: "Él está más cerca de nosotros de lo que nosotros mismos somos". El Espíritu Santo, el Señor y Dador de vida, nos recuerda todo lo que Jesús dijo e hizo. Sin duda alguna esto se convierte en un llamado concreto a vivir proyectados, orientados hacia las "cosas de arriba", pero con los pies en la tierra, subordinando todo lo que acontece en nuestra realidad humana al Señor de la historia. De esta manera el camino es más fácil y la capacidad de afrontar lo cotidiano será más espontánea y evangélica. Por lo mismo, abrirnos a la acción del Espíritu significa renunciar a nuestros intereses mezquinos y egoístas, a nuestra pretensión de ser los dueños de lo que acontece a nuestro alrededor, a nuestra estúpida prepotencia en el trato con los demás, a la arrogancia de sentirnos infalibles, a la ostentación de ser "padres, guías y maestros" de los demás. Abrirnos a la acción del Espíritu, es dejar que él nos lleve por caminos insospechados, es dejar que él reestructure nuestras vidas, es dejar que él nos ayude a comprometernos a dar testimonio del Evangelio en comunión fraternal, es dejar que él nos guíe en el servicio de Dios y del hombre inspirándonos constantemente en María, es dejar que él llene nuestros corazones y encienda en ellos el fuego de su amor.
Fr. Ángel Mª
"Dios
nuestro,
que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia,
extendida por todas las naciones,
concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo
y continúa realizando entre los fieles
la unidad y el amor de la primitiva Iglesia"