AVE MARÍA
Desde el escritorio de Fray Ángel (40)
Queridos hermanos:
Un cordial saludo Pascual esperando se encuentren gozando de la alegría y de la paz que nos da Cristo Resucitado.
El tiempo pascual es para todos nosotros la demostración concreta, visible y "experiencial" del triunfo de Cristo sobre el poder de la muerte. La resurrección no sólo nos recuerda lo sucedido, sino que nos introduce en una dinámica nueva y vital en donde, como testigos del Resucitado, estamos llamados a ser para los demás signos de vida, profetas de buenas noticias, proclamadores del Evangelio de la paz, hombres y mujeres portadores de la luz y "sazonadores" de los acontecimientos cotidianos. Por eso, creer en la resurrección es proclamar con nuestra vida que Cristo está vivo, que vive entre nosotros, que está con nosotros. Creer en la resurrección es tener la convicción que Cristo es plenitud de sentido en este mundo que anda en busca del sentido perdido. Creer en la resurrección significa para cada uno de nosotros "llevar la vida por todas partes" a pesar de nuestros miedos y confusiones, de nuestras dudas y problemas, de nuestros desalientos y tristezas. También los discípulos vivieron esta experiencia de desconcierto, de lágrimas, de incredulidad, de miedo, de decepción y de angustia. Pero al final la presencia de Cristo resucitado transformó sus corazones e iluminó sus mentes. Ya no lo confundieron con un fantasma, ni con el jardinero. Al final pudieron decir hemos visto al Señor, ha resucitado, hemos tocado sus llagas gloriosas, vayan y díganlo a todos, proclámenlo desde las azoteas, nos ha dejado su paz, ya nada será como antes.... y estará con nosotros hasta el final de los tiempos. ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!
Que Santa María, la Madre de la Vida, la Mujer de la Pascua, reavive la esperanza en nuestros corazones.
Roma, desde nuestro convento de san Marcelo
Domingo de Ramos, 9 abril de 2006.
A toda la Familia de los Siervos
y Siervas de María
les deseo
unas
FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN.
Que la luz de Cristo resucitado y glorioso
disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu.
Cristo, Luz del mundo
Demos gracias a Dios.
Fray Angel