AVE MARÍA

Desde el escritorio de Fray Ángel (48)

Queridos hermanos:

espero que se encuentren muy bien y gozando de la paz que Cristo Resucitado nos deja como garantía de su presencia entre nosotros.

El tiempo pascual nos invita a vivir intensamente nuestra condición de discípulos del resucitado. Con esta actitud debemos continuar nuestra preparación a la celebración del capítulo general 2007 que tendrá lugar en Ariccia durante el mes de octubre. Considero de capital importancia afrontar este acontecimiento con un gran espíritu de fe y de optimismo, de esperanza y de plena confianza en el Señor y Dador de vida. Como lo dije en la convocación, "cada capítulo general es una cita con la historia, con nuestra tradición, con el tiempo en que vivimos y con el futuro que nos espera. Es un acto solemne de evaluación, de reflexión y de programación, que requiere oración, preparación, sentido de responsabilidad y valentía". De nada sirven, pues, las críticas estériles fruto de frustraciones y complejos personales y las envidias y celos por el trabajo de los demás. Hay que abrir la mente y el corazón, hay que programar con audacia y realismo, hay que salir de nuestra mentalidad "provincialista" y "comunitarista". Tenemos que recuperar una visión de Orden más integral, menos regionalista, con un fuerte acento pluricultural y con una gran capacidad de interacción. La respuesta a los desafíos que estamos viviendo somos todos. Esto es un rasgo esencial de nuestro carisma. A varios niveles somos una comunidad de hombres reunidos en el nombre del Señor y desde dicha realidad damos testimonio del Evangelio en comunión fraternal. En este contexto tratamos de vivir la experiencia de Dios, la fraternidad y la misión como siervos de la Sierva, con sencillez y humildad, pero sobre todo convencidos y orgullosos de lo que somos y de lo que hacemos. Se requiere entrega, disponibilidad, dedicación. El capítulo general no resuelve ciertamente todos los problemas que tenemos, pero puede ser, sin duda alguna, la plataforma desde la cual lanzamos nuestra opción radical por Cristo y por la humanidad y renovamos desde su interior a nuestra Orden, prolongando el carisma de nuestros Fundadores y mostrando a todos la actualidad de nuestra espiritualidad encarnada en el hoy histórico sin falsas nostalgias del pasado ni quimeras futuristas.

Queridos hermanos hemos convocado el capítulo general seis meses antes de su celebración, es decir el día 8 de abril, solemnidad de la Resurrección del Señor. Es una fecha muy significativa. La presencia del Resucitado en nuestra comunidad, en nuestra Orden, disipa las tinieblas de nuestro corazón, destruye nuestros miedos, nos deja la paz verdadera, sana nuestras heridas y nos invita a llevar la buena noticia por todos los rincones de la tierra. Preparémonos, pues, con entusiasmo.

Vivamos con alegría el tiempo de la Pascua y caminemos juntos con el Resucitado, por los caminos de la vida, como los discípulos de Emaús, de tal manera que nuestro corazón arda al escucharlo.

Virgen de la Pascua, gloria del Espíritu, acoge la oración de tus Siervos.

Desde nuestro convento de san Marcelo, Roma 28 de abril de 2007

fr. Ángel Mª

"Cuando constatas su vida de muerte y resurrección es cuando puedes comprender cómo están las cosas real y profundamente.
No es necesaria una nueva revelación, sino una memoria.
Si recuerdas lo sucedido a Cristo, comprendes que el plan de Dios siempre ha sido rechazado;
es más, que existen momentos en los cuales pareciera que las fuerzas del mal vencen (la Cruz),
pero comprendes también que la última palabra es la resurrección.
El camino del amor, de la no violencia y del martirio está crucificado pero no vencido.
Y esta verdad nos consuela, además de ser un criterio de valoración. Contrariamente a las apariencias, los mártires son quienes constituyen la verdadera historia, no los potentes y los opresores".

(B. Maggioni)