AVE MARÍA
Desde el escritorio de Fray Ángel (43)
Queridos hermanos,
Espero que se encuentren gozando de salud y paz en el Señor y trabajando con fe y alegría en el servicio cotidiano de la Sequela Christi.
Estamos ya a mitad de octubre y nos damos cuenta que el año 2006 sigue decidido su camino. Pero por ahora viene a nuestro encuentro el mes de noviembre, un mes que nos trae a la memoria recuerdos particulares, sobre todo si pensamos en las celebraciones de todos los santos y de los fieles difuntos (fiestas de la Iglesia universal y de nuestra Orden). Estas celebraciones tienen una incidencia especial en nuestra vida de creyentes y de consagrados, ya que nos hacen pensar en la llamada a la santidad y en el encuentro definitivo con el Señor de nuestra historia, en la vida eterna. A final de cuentas, creo que se trata de una misma verdad fundamental: nuestra unión con Dios. Y ciertamente a partir de esta convicción podríamos preguntarnos: ¿qué significa hoy para nosotros ser santos? ¿qué nos dicen hoy nuestros santos Siervos de María? ¿de qué manera nos sentimos involucrados en la vida que no termina jamás? El catecismo de la Iglesia católica nos recuerda que los santos y las santas han sido fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de la historia y por ello son propuestos como modelos e intercesores. Nuestros santos Siervos nos cuestionan frecuentemente sobre la generosidad y transparencia de nuestra entrega, sobre la fidelidad a Dios, sobre la autenticidad de nuestras palabras y pensamientos, sobre la radicalidad evangélica de nuestra opción, sobre nuestra pasión por Cristo y por la humanidad al estilo de María. Pero no siempre logramos coherencia y credibilidad tal vez porque nos falta sobre todo entrega, transparencia y generosidad sin límites. Por eso es de mucha importancia esforzarnos por traducir estas celebraciones en el hoy de nuestra andadura histórica, "reformulando" nuestros conceptos sobre la santidad y sobre nuestra experiencia de Dios para hacerlos posibles y visibles sin pretextos en el amor a los hermanos y hermanas. No es fácil, pero es nuestra vida; no podemos hacer caso omiso. En este sentido: Buena fiesta, entonces.
Santa María, "toda santa", nos acompañe en el camino hacia la santidad.
Roma, 12 de octubre de 2006
fr. Ángel Mª
"El
desarrollo integral del Siervo de María
se realiza en un clima de auténtica libertad
que la comunidad le ofrece con su constante ayuda.
Este desarrollo exige que él se comprometa en
la búsqueda de lo que es en sí mismo,
con relación a Dios y a los demás,
aceptando la verdad de su ser,
con sus posibilidades y dificultades,
para alcanzar una iluminada toma de posición en sus opciones.
De este modo, libre de impedimentos y coacciones,
podrá dar una adhesión consciente a la llamada de Dios,
comprometiéndose en el camino hacia la santidad"
(Const. OSM. 106)