AVE MARÍA
Desde el escritorio de Fray Ángel (35)
Queridos hermanos,
Reciban un cordial saludo desde Roma esperando se encuentren gozando de una muy buena salud física y espiritual.
Durante este mes de noviembre celebramos la fiesta de nuestros hermanos Siervos de María santos. Y pensando en esta fiesta, quisiera proponerles, como reflexión, algunas líneas de la carta que dirigí a la Orden y a toda la familia de los Siervos hace casi dos años:
"... pienso en nuestros primeros hermanos, en su docilidad a la voz del Espíritu que los conduce por caminos insospechables; me viene a la mente su tierno y robusto amor hacia la Madre del Señor, a quien escogieron como madre, compañera y guía en su búsqueda de Dios y en el encuentro con los hermanos. No podemos no pensar en su itinerario formativo en medio de la soledad de Monte Senario, en ese morir a sí mismos que los hace renacer como hombres espirituales dedicados totalmente a Dios y a su Iglesia. Pienso en su subir y bajar del Monte como testigos coherentes de las cosas de arriba y de las cosas de abajo, auténticos narradores del Evangelio de la paz y de la misericordia. Pienso en la amistad que los vinculaba y en su grande unidad, que es mucho más que una estéril uniformidad. Ellos viviendo unánimes y concordes, orientados siempre hacia Dios, han realizado un sueño raro en la Iglesia: ser una entera comunidad de santos.
Tal vez este sea también hoy nuestro desafío. Nuestra identidad es algo más que una teoría que se prolonga a lo largo de los siglos. Nuestra identidad es una forma de ser, de vivir, de amar, de llorar, de luchar, de creer, de esperar, de compartir, de bendecir. Nuestra identidad es vida y sólo podemos estar orgullosos de nuestro carisma cuando somos engendradores y portadores de la vida. Si actuamos diversamente, más que estar orgullosos de un carisma y de un patrimonio, traicionamos lo que da sentido a nuestra vida de Siervos de María, ser servidores de lo más sagrado, ser servidores de la vida" (Carta: Una familia con futuro...n.1).
Gracias hermanos y hermanas nuestros (as) Siervos (as) de Santa María que a lo largo de los siglos se han aventurado en la tarea de ser santos y han sabido correr el riesgo de la aventura, construyendo de esa manera un presente y un futuro actuales y gozosos que nos muestran, para siempre, la frescura del Evangelio y a Cristo el eternamente joven. Les deseo una bonita fiesta en el día en que celebramos a todos los santos (as) de nuestra Familia.
Con los mejores deseos de todo bien. Dios los bendiga y santa María los acompañe por los caminos de la vida.
Fr. Ángel Mª
No hay,
pues, que tener miedo...
Y por eso... os ruego:
no perdáis nunca la confianza, no os hundáis,
no os desaniméis...
os ruego que tengáis confianza
y que busquéis siempre la fuerza espiritual
en Aquel en quien tantas generaciones
de nuestros padres y de nuestras madres la encontraban.
No os separéis nunca de Él.
No perdáis nunca la libertad de espíritu.
No desdeñéis nunca la caridad, que es l más grande
y que se manifiesta a través de la cruz.
Debéis ser fuertes con la fuerza de la fe,
con la fuerza de la esperanza y del amor
que es más fuerte que la muerte.
(Juan Pablo II)