Comentario al Evangelio del Domingo
Domingo 30/10/05-XXXI Domingo Tiempo Ordinario-Mateo 23,1-12
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NI
MAESTROS NI PADRES
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El evangelio de Mateo nos ha trasmitido unas palabras de carácter fuertemente antijerárquico donde Jesús pide a sus seguidores que se resistan a la tentación de convertir su movimiento en un grupo dirigido por sabios rabinos, por padres autoritarios o por dirigentes superiores a los demás.
Son probablemente palabras muy trabajadas por Mateo para criticar la tendencia a la jerarquización y aspiraciones de grandeza y poder que se advertía ya entre los cristianos de la segunda generación, pero, sin duda, eco del pensamiento auténtico de Jesús.
«Vosotros no os dejéis llamar “maestro” porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos». En la comunidad de Jesús nadie es propietario de su enseñanza. Nadie ha de someter doctrinalmente a otros. Todos son hermanos que se ayudan a vivir la experiencia de un Dios Padre al que, precisamente, le gusta revelarse a los pequeños.
«Y no llaméis “padre” vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro padre, el del cielo». En el movimiento de Jesús no hay «padres». Sólo el del cielo. Nadie ha de ocupar su lugar. Nadie se ha de imponer desde arriba sobre los demás. Cualquier título que introduzca superioridad sobre los otros va contra la fraternidad.
Pocas exhortaciones evangélicas han sido ignoradas o desobedecidas tan frontalmente como ésta a lo largo de los siglos. Todavía hoy la Iglesia vive en flagrante contradicción con el evangelio. Es tal el número de títulos, prerrogativas, honores y dignidades que no siempre es fácil vivir la experiencia de auténticos hermanos.
Jesús pensó en una Iglesia donde no hubiera «los de arriba» y «los de abajo»: una Iglesia de hermanos iguales y solidarios. De nada sirve enmascarar la realidad con el lenguaje piadoso del «servicio» o llamándonos «hermanos» en la liturgia. No es cuestión de palabras sino de un espíritu nuevo de servicio mutuo amistoso y fraterno.
¿No
veremos nunca cumplida la llamada del evangelio?, ¿no conoceremos seguidores de
Jesús que «no se dejen llamar maestros ni padres» ni algo semejante? ¿No es
posible crear una atmósfera más sencilla, fraterna y amable en la Iglesia? ¿Qué
lo impide?
José
Antonio Pagola