CONMCONCLUSIÓN PUNTO 3
El
SANTO PENITENTE
Nicolás
Borguhese nos describe a Peregrino a la edad de 30 años – la misma con que
Jesús comenzó su misión – como un modelo de conducta evangélica. Señalaba
un cuadro severo de penitencia, austeridad, con vigilias y ayunos.
¿Qué
es los que sus practicas de penitencia pueden significar hoy en día? esto
depende del medio en que nosotros vivimos, en los países desarrollados, es una
opción libre por la sencillez y el compartir.
Penitencia
Servita
Para
nosotros los siervos, según el ejemplo de Nuestros Primeros Padres y la tradición
de la Orden, la penitencia consiste, sobre todo en la caridad entendida como
servicio de los unos para con los otros.
Las
diferentes practicas de penitencia son, pues, medios para volverte mas libre,
para vaciarte de ti mismo y llenarte de Dios, y responder mejor a su proyecto de
vida.
La
corrección fraterna
En
nuestro camino lo más grave no es
caer, sino el no percibir la importancia y la posibilidad de levantarse:
recuperarse, curarse y sanarse.
Para
corregir a alguien, Jesús nos invita a llamarlo a solas; luego, si es
necesaria, se recurre al responsable o al prior y después a la familia o la
fraternidad.
Antes
que nada, sin embargo, esto debe hacerse con el amor y la misericordia.
Yo,
a los que amo, los reprendo y corrijo (Ap 3,19).
Corregimos
a quienes no nos son indiferentes, a quienes amamos.
Puede
suceder que el hermano o la hermana, al igual que el joven y fogoso Peregrino,
primero reaccione mal, tal vez con violencia, por eso nuestro amor no debe
faltar.
El
perdón y la reconciliación
Quien
dice que esta en la luz y aborrece a su hermano, esta aun en la tinieblas (1Jn
2,9).
Nuestra comunidades o familias están llamadas a
buscar la paz a imagen del no-rencoroso Felipe Benicio y del arrepentimiento de
Peregrin.
Así como la planta que para crecer, necesita de
aire y de luz, nuestras fraternidades o familias, para desarrollarse, necesitan
de la paz liberadora, en donde nadie se sienta amedrentado, en donde nadie se
tenga que esconder.
Que cada uno aprenda a pasar por sobre su propio
orgullo y sepa dar los primeros pasos.
El sacramento del Perdón, hoy día esta enfermo,
como reacción a un pasado culpabilizador. No mires el mal que no has hecho,
preocúpate mejor del bien que has dejado de hacer..............
Después dadle gracias a Dios porque te acoge,
porque te crea, cada día, nuevo y perdonado.
El
ayuno
El ayuno es una carencia: bien lo saben las dos
terceras partes de la humanidad que no comen lo suficiente.Por el contrario, si
el ayunó es voluntario y sincero, es signo de otra cosa: el ser humano no vive
tan solo de comida, sino de la Palabra de Dios de la presencia de Jesús de la
justicia (piensa en la huelgas de hambre para reclamar justicia).
¿Cuál es el ayunó que agrada al Señor?
Primero que nada, no es el no comer o comer poco. Son principalmente los gestos
de caridad hacia el prójimo, hacia los mas pobres: liberar al inocente
condenado, compartir el alimento con el hambriento, acoger a los sin hogar,
vestir al desnudo, no apartarte de tu semejante.
Uno de los padres del desierto, el abad
Hyperechios, decía:
Es
mejor comer carne y beber vino, que devorar la carne de los propios hermanos con
las calumnias.
El fruto del ayuno es el compartir.
San Agustín comenta un texto del profeta Isaías
y nos dice: “Comparte
el pan con el hambriento, no creas que el ayuno es suficiente. El ayuno te
mortifica, no ayuda a los otros. Tus privaciones serán fructíferas si das a
los demás con generosidad”.
Compartir es amar: “Nadie tiene mayor amor, que el que da la vida por sus amigos”.
El
silencio
A ejemplo de la Virgen del Silencio, el siervo
debe ser capaz de controlar su “pequeño timón que es
la lengua”. Obviamente, nuestro silencio no puede ser aprobado y cómplice
de injusticias, hay que saber alzar la voz por los sin voz y demandar justicia.
Pero también debe de saber callarse en las vanas discusiones internas o en las
estériles disputas del día. No seas de esos habladores que dicen lo que
piensan, en cuanto saben lo que piensan otros. ¡Para que meterse en enredos de
palabras! Cuantas veces, alguien, seguro de tener la razón, se aferra a su
posición y no quiere entender al otro. “Perdonar” va mas allá de “tener
razón” Evita los diálogos de sordos
¡Deja
hablar a Dios!