"SERVITAS“BROCHE DE ORO DEL VIERNES SANTO”

El Viernes Santo en Cádiz es el día donde quizás se pueda recoger la esencia de toda una semana, con procesiones que poseen una sobriedad y elegancia dignas de admirar.

La semana ha ido discurriendo con una velocidad imparable, tan rápida que sin darnos cuenta hemos pasado de ver entrar a la Borriquita por la plaza de Mina a ver como el palio de Dolores se despedía al compás melancólico de Valle.

Como siempre en este día las calles que rodean a la iglesia de San Lorenzo se iban llenando para ver el elegante cortejo, familias al completo aguardaban el paso de la Virgen y la larga espera que se tuvo en la calle Hospital de Mujeres se vio recompensada con un andar fino y elegante con el que la cuadrilla de José Julio Reyero regaló en la tarde del Viernes.

Desde la Cruz de guía hasta el paso de palio se podían contemplar multitud de detalles, desde los servidores que acompañaban la cruz de guía, pasando por el nuevo Simpecado y el “sobretecho” de palio que también estrenaba este año.

Al palio lo antecedía un grupo muy numerosos de niños pequeños que daban el toque alegre al sobrio cortejo.

La procesión fue trascurriendo y su paso por la plaza de las flores fue el escenario perfecto para que cientos de fotógrafos inmortalizaran el momento.

Por la calle Compañía la cuadrilla dio una muestra mas de templaza y buen hacer al esquivar perfectamente el andamio que esta en la esquina con Obispo Urquinaona y que esta siendo testigo y protagonista de las ultimas semanas santa.

Dentro de la catedral la orden al completo meditó sobre los sietes dolores de Maria y el padre Oscar dedico unas bonitas palabras a los Servitas.

El paso por la carrera oficial fue un  ejemplo mas de cómo debe caminar una “hermandad de negro” manteniendo el cortejo una gran compostura y sobriedad, quizás no estando el público a la altura de las circunstancias en algunas partes del recorrido oficial.

Una vez pasada la rigurosidad de la carrera oficial, el palio enfiló la calle San José buscando ya su entrada en el templo.

Para el recuerdo quedara el transcurrir de la última parte del recorrido. En la esquina de San José  con Solano quedó patente el lado mas humano de nuestras hermandades, la cuadrilla regalo un momento mágico llegando a emocionar a todas las personas que allí se dieron cita, las notas evocadoras de la marcha “Virgen del Valle” fueron el complemento perfecto para este momento  que a buen seguro recordaremos  en las venideras Semanas Santas. Sin lugar a dudas las últimas calles fue una muestra de buen hacer y gusto cofradiero donde los hermanos de la Orden  vieron recompensado un duro año donde a parte de la restauración de la Virgen se han vivido penosos momento por la enfermedad y fallecimiento de algunos destacados miembros de la familia Servitas.

La Virgen se mostraba soberbia sobre su espectacular paso de palio, sin lugar a dudas la imagen  es el prototipo de dolorosa gaditana, donde su mirada perdida y sus manos entrelazadas son el orgullo  y la joya que todo el pueblo gaditano tiene la oportunidad de contemplar cada Viernes Santo. 


Artículo de D. Antonio Barba Beardo, publicado en "La Voz de Cádiz" el domingo de resurrección 8 de abril de 2.007