Ave Maria
Desde el escritorio de fr. Ángel (39)
Queridos hermanos:
un cordial saludo a todos y cada uno de ustedes esperando se encuentren bien y viviendo un bonito tiempo cuaresmal en preparación a la Pascua.
La cuaresma, nos dice el Papa en su mensaje de este año, "es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquel que es la fuente de la misericordia"; una peregrinación en la que El mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza. Y ciertamente cada uno tiene sus propias pobrezas, sus propios límites, sus propias heridas, sus propias dificultades. En nuestro camino, en el desierto de nuestra pobreza, experimentamos, sin embargo, la misericordia de Dios, su compasión, su amor eterno con el cual siempre nos ama. Y esta "compasión" nos ayuda a renacer, nos sostiene en la lucha, da paz a nuestro corazón, renueva nuestra alegría de vivir, nos permite amar también con radicalidad no obstante todo. Y nos toca vivir todo esto en nuestra vocación de Siervos, en el seguimiento de Cristo, en la fidelidad al carisma de nuestros Fundadores, en el camino con la vida de la Iglesia, en la atención al mundo contemporáneo para discernir los signos de los tiempos, en la renovación espiritual personal y comunitaria. Una gran responsabilidad que no podemos eludir, que no debemos ignorar, sino que debemos asumir con la convicción del discípulo fiel, del siervo cumplidor, del cristiano coherente. María, la mujer del SI a Dios y a la humanidad, la mujer de la escucha atenta y de la fortaleza al pie de la Cruz, la mujer de la perseverancia y de la Compasión nos inspire para aprender a escuchar, como el Señor, el grito de las multitudes hambrientas de alegría, de paz y de amor.
Que tengan unas bonitas fiestas: san José / la Anunciación / Iuxta Crucem.
fr. Ángel Mª
Roma 19 de marzo de 2006.
"El mandamiento de
Jesús:
sean misericordiosos como misericordioso es su Padre Celestial,
nos pide participar de la misma misericordia y
compasión del Padre.
La compasión nos pide ir allá donde se está mal,
entrar en los lugares de dolor,
compartir la enfermedad, el miedo, la confusión y la angustia.
La compasión nos desafía a gritar con quien está en la miseria,
afligirnos con quien está en la soledad,
llorar con quien está en el llanto.
La compasión nos pide ser débiles con los débiles
vulnerables con los vulnerables, indefensos con los indefensos.
La compasión significa total inmersión en la condición
del ser humano..."
(Henri J.M. Nowen)