Ave Maria

Desde el escritorio de fr. Ángel (38)

Queridos hermanos:

Reciban un cordial saludo en el Señor y Santa María; espero se encuentren gozando de salud y paz.

Estamos iniciando el tiempo de Cuaresma. Nuestro caminar adquiere nuevamente una connotación especial. El Señor nos invita a la conversión de corazón. ¿Qué significa en nuestra vida concreta asumir el desafío de la conversión? ¿De qué manera concretizamos en nuestra andadura histórica este profundo deseo de converger en la meta indicada? Como hombres, como cristianos y como Siervos de María ¿qué hacemos para reforzar nuestra opción por Cristo? Podríamos decir muchas cosas y sin duda alguna, cada uno busca sus propios caminos de conversión. Tal vez podríamos iniciar pensando en que debemos dejar de lado tantas tonterías que nos impiden caminar, con libertad y fidelidad, tras el Señor; que debemos pedir a Dios la fuerza para saber perdonar a los hermanos y para dejarnos perdonar también; que tenemos que comenzar a trabajar con más entusiasmo y convicción; que debemos enfrentar con valentía los problemas y la tentación de una vida cómoda y poco profética.

La cuaresma nos prepara a la Pascua, a la fiesta de las fiestas, al encuentro con Cristo resucitado. Nuestro camino es un itinerario de fe, de esperanza y de caridad; es un recorrido de perdón y de misericordia; es un proyecto de amor y de bien. Basta, pues, ya de necedades y mediocridad, de resignación pasiva y de indiferencia, de frustraciones y amarguras. Todo esto está en contradicción con nuestra condición de creyentes y de consagrados, de bautizados y de Siervos de María. Dejemos que el Señor penetre nuestras vidas en este tiempo y convirtamos nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de ver el mundo y las personas desde otra perspectiva, desde la misericordia de Dios, que a final de cuentas, el ejercicio que nos permite vivir esta misericordia, es la ascesis verdadera de nuestro ser Siervos de María, es decir, lograr ser espacios de misericordia sin barreras y sin fronteras.

Pienso que esta cuaresma podríamos reflexionar y vivir un poco esto. Puede ser que nos ayude algo a vivir la conversión que hoy nos pide el Señor.

Saludos y buen trabajo. Santa María, la que nos muestra el Camino, los acompañe por la vida.

Fray Angel María

Comunidad Our Lady of Sorrows, 22.02.2006 (El Paso, Texas, USA)

 

«En nuestro camino hacia la caridad perfecta,
estamos sujetos a caídas y errores a causa de la fragilidad humana.
Por esto, debemos vivir en nuestras relaciones las palabras del Señor:
"Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso.
Perdonen y serán perdonados".
La misericordia es reconocida
como una de las características de los Siervos
que prolongan en su vida el ejemplo de la Madre de Dios.»
(Const. osm. 52)