REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Abrazos que sanan"
Queridos amigos y amigas:
En este día luminoso de Pentecostés, en la víspera de la gran Romería andaluza de la Virgen del Rocío, os escribo con afecto y os abrazo impulsado por este Espíritu de Dios que abre nuestros corazones hacia esa utopía universal de un mundo de hermanos, donde todos podamos interpretar nuestra propia música para componer el gran coro de la fraternidad humana.
Junto a este bello deseo, os cuento que he leído últimamente más de una artículo donde me sorprende el diagnóstico de que caminamos hacia una sociedad cada vez más tecnificada y sofisticada, pero a la vez más enferma. No una enfermedad tradicional, sino una enfermedad nacida de la soledad, de la frialdad, del individualismo que nos aleja de los otros y nos despreocupa de los demás. Es la enfermedad salida de la prisa, de la ausencia de tiempos gratuitos, de la ansiedad compulsiva por comprar, consumir y tener.
La enfermedad alumbrada de la competencia desmesurada y del vacío interior de tenerlo todo y sentir que no eres feliz de verdad. Cada vez más progreso, cada vez más bienestar, y cada vez más sensación de aislamiento. Cada vez más juntos, pero cada vez menos unidos. La enfermedad de no saber expresar sentimientos o de considerarlos innecesarios para conseguir lo que quieres. Y aunque, afortunadamente en el mundo no todo es tan oscuro ni tan catastrofista, ni podemos meter a todos en el mismo saco, sí es cierto que vamos perdiendo algunos valores importantes, que hay menos tiempo para estar con la familia o para decir cosas hermosas a las personas que amamos y nos rodean.
Observo que, al menos en las grandes ciudades, somos como erizos que nos pinchamos y saltamos a la primera si alguien nos roza o nos dirige la palabra. Y sin embargo, cuánto agradecen muchas personas una sonrisa, una palabra amable, una mano tendida, un ceder el asiento. Porque en el fondo nos ponemos máscaras y corazas, nos hacemos los duros, los fríos, los impasibles, los distantes. Y claro, parece demostrado, que eso nos estresa y a la larga nos enferma. Hemos avanzado en la curación de muchas enfermedades, pero hay enfermedades que sólo las cura un abrazo, un beso, una mirada limpia, una sonrisa sincera, un gesto amable.
Qué sano es tocar, abrazar, besar.
Cuánto bien nos hace y a veces qué poco practicamos. Ya sé que hay que ser
prudente, que no todos tenemos las mismas formas de expresar y recibir cariño.
Pero a nadie le amarga ni le desagrada un simple abrazo, una palmada de ánimo
en el hombro, una sonrisa de aprobación. Haríamos más felices a los demás,
estaríamos más relajados, lograríamos más rendimiento en nuestro trabajo,
mejoraríamos nuestra familia y el mundo. Te mando un bonito mensaje que nos
invita a abrazarnos y a expresarnos el cariño. Espero que te guste. Y sobre
todo espero que lo practiques mucho y a muchos. Con el debido respeto, con la
debida prudencia, pero no dejes de hacerlo cada día. Date el gusto de
hacer sentir a los que te rodean que los quieres y que eso te hace bien a ti y a
los demás.
Termino recordando a una gran mujer
y a una inmensa artista que se nos ha ido: Rocío Jurado. La nombro sobre todo
como ser humano, ejemplo de persona buena, de corazón grande, sencilla y
cercana al pueblo, con una voz prodigiosa, confesante de su fe cristiana y con
una gran dignidad y entereza en su
enfermedad. Su muerte nos recuerda que en la vida lo que cuenta al final no es
lo famosos que hemos sido, sino la huella de amor que dejamos en la arena de
nuestra existencia. Andaluz como ella, he querido rendirle un homenaje poniendo
al mensaje de esta semana el fondo musical de una de sus más hermosas
canciones: "Como una ola". Y con el deseo de que os dejéis acariciar
y abrazar por la ola del cariño, siendo vosotros también ola que lleve afecto
a quienes os rodean.
Deseo que tengas una semana feliz y llena de abrazos, besos, cariño, tacto, amor. Yo te mando uno de esos abrazos sentidos, apretados, sanadores. Con este abrazo en la distancia quiero decirte lo mucho que te quiero y lo importante que es para mí tu amistad.
Con todo cariño.
Diego Millán García, C.S.V.