REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Alimento del alma"
Queridos amigos y amigas:
Hay días,
como ocurre a veces con la vida, que no invitan al optimismo sino que nos
sumergen en la melancolía, más propia del otoño que de la primavera en la que
supuestamente deberíamos estar. El cielo de Madrid amanece hoy ensortijado de
grises que amenazan desplomarse sobre una ciudad somnolienta que apenas quiere
despertarse.
Tuve la
suerte el viernes de participar en un grupo reducido, invitado por mi amiga María
José, a una charla-coloquio con un discípulo del maestro indio Bhagavan,
fundador de la Universidad de la Unidad y promotor de la Bendición de la Unidad
(consultar los interesados en google). Siempre me ha interesado el contacto con
personas de otras religiones, creencias y filosofías de vida. Estoy convencido
de que me enriquece, abre mis horizontes, amplía mi mirada, me vacuna contra
cualquier fundamentalismo o rigidez mental, sin renunciar por ello a mi propia
identidad, en este caso, cristiana.
Una de las
cosas que quería traeros a esta carta semanal sobre lo que allí escuché tiene
que ver con nuestro mundo y nuestra vida moderna, pero no sólo con esto. Parece
una realidad que el ser humano crece dividido y separado, y en contraposición a
los otros, a los que ve, no como parte de una unidad, sino como rivales con los
que hay que competir y ante los que hay que aparentar. Y esto, he aquí la
novedad de lo que se dijo, no como un mecanismo de evolución psicológica,
sociológica o cultural, sino como un estado que se produce a nivel neurológico
a partir de los dos años de vida, y que va ahondando esa sensación de división
interna, que produce en muchos casos ansiedad, vacío, soledad, aun estando
rodeados de mucha gente. Pero esto no es algo inevitable o a lo que estamos
destinados sin remedio. Podemos revertir esta situación y vivir sin duda más
unificados y más felices, conectándonos con lo más profundo de nosotros
mismos, sintonizando con nuestras propias emociones, traumas, miedos, no para
culpabilizarnos y amargarnos, sino para aceptarnos tal como somos y donde
estamos. Se inicia desde ahí un camino de curación que nos lleva a vivirnos
desde lo que somos, y no desde lo que deberíamos ser, y nos hace entrar en un
estado de unidad con Dios, con uno mismo y con los demás. Nada nuevo en
realidad, pero qué interesante escucharlo a una persona de otra cultura y
filosofía de vida que básicamente, y en la profundidad de la experiencia
humana, sintonizamos al mismo nivel.
Con ello
vuelvo a mi tema favorito: en esta sociedad cada vez más fría, donde la
soledad empieza a ser la enfermedad más relevante, inmersos de una frenética
carrera para tener y tener más cosas materiales, nos estamos quedando anémicos
de afecto, de encuentro, de sintonía humana con los demás. Alimentamos nuestra
ambición consumista, la estética de nuestro cuerpo, la obsesión por la moda,
por el qué dirán, por el cómo nos verán, y dejamos de ser nosotros mismos y
de estar en paz con nuestro yo más original y más profundo. Preocupados por
dar gusto a los sentidos más exteriores, descuidamos u olvidamos que también
somos corazón, mente y espíritu, y anida en nosotros una amarga sensación de
vacío, soledad y decepción. Quizá es que olvidamos con facilidad que la
felicidad de verdad está dentro y que sólo nos visita cuando armonizamos todos
los sentidos, gustos, colores de nuestra persona y de nuestra vida.
Hoy los
cristianos celebramos el día del Corpus Christi, el recuerdo viviente de que
Cristo permanece entre nosotros a través de la Eucaristía, alimento de nuestro
espíritu y de nuestra fe. Y una llamada a vivir desde ese alimento que perdura
y produce en nosotros una plenitud, el alimento del AMOR. Sigo creyendo que esto
es lo esencial de la religión cristiana y que está en la base común del ser
humano: todos necesitamos amar y ser amados. Por eso es urgente recuperar la
unidad de nuestras vidas, dejar de vivir sólo hacia el exterior de nuestras
existencias, y volvernos hacia este AMOR original que nos habita y que sin duda
nos hará mucho más felices.
Os mando un
mensaje sobre los besos, tan necesarios y nutritivos, tan estimuladores de las
energías más gratificantes. Necesitamos besarnos más, no sólo físicamente,
aunque también. Besar el cuerpo, besar el corazón, besar el alma, que no es
otra cosa que expresar la belleza y la profundidad del AMOR que nos moldea y
configura. Besar con palabras amables, besar con pensamientos positivos, besar
con sonrisas sinceras, besar con caricias suaves, besar con miradas alegres,
besar con apoyos y ánimos. No dejéis de besar esta semana ni de alimentar con
amor vuestro minutos y días. Los besos son gratuitos, no caducan, se pueden
ofrecer en cualquier época del año, a cualquier hora, en todo lugar, y siempre
producen bienestar cuando se dan con amor.
También os
envío un sencillo pero interesante poema sobre el amor que, a todos, vivamos
amor de pareja, de amistad o de grupo o comunidad, nos puede hacer bien.
Os recomiendo
una preciosa película sobre la incomunicación humana y los conflictos
generaciones de nuestras sociedades modernas. Su título: "Mil años de
oración". A los que os guste el cine de sentimientos, no debéis dejar de
verla.
Un beso
solidario para todos cuantos sufren en el cuerpo o en el alma, en especial para
mi querido Chile que vive estos días el drama de las inundaciones y del
sufrimiento de tantas personas sencillas y pobres que pierden sus casas y todo
por lo que han luchado durante años. También mi solidaridad con tantos y
tantos inmigrantes sin papeles, a los que, Gobiernos como Italia y de una u otra
manera otros Gobiernos europeos, niegan derechos fundamentales de todo ser
humano, haciendo caer sobre ellos la confusión de ilegalidad y delincuencia,
confinándolos a cárceles y a tratos humillantes e indignos de un mundo y un
continente que se considera adalid y defensor de los derechos humanos. Se nos
olvida que la tierra es de todos y que las fronteras las hemos puesto los seres
humanos.
Para terminar
pongo tiernamente un beso lleno de cariño sincero sobre la palma de mi mano
para soplarlo y hacerlo volar directamente a tu corazón de amigo y de amiga que
me lees cada semana y a quien llevo en la página diaria de mi recuerdo y de mi
oración ¡Feliz semana a todos y feliz graduación a mis alumnos de 2º de
Bachillerato que el próximo sábado terminan se despiden del Colegio y
emprenden una nueva etapa en sus vidas!
Vuestro amigo siempre.
Diego Millán García, C.S.V.
AMOR SE
ESCRIBE CON ....P
Porque para
amar se debe poseer PACIENCIA en los momentos en que el mismo amor te pone a
prueba.
El verdadero
amor se escribe con "P", porque para olvidar un mal recuerdo debe de
existir PERDÓN antes que el odio entre a aquellos que se aman.
Amor se
escribe con "P"… porque para obtener lo que deseas, debes de
PERSEVERAR hasta alcanzar lo que te has propuesto.
El sincero
amor se escribe con "P"… porque la PACIENCIA, el PERDÓN y la
PERSEVERANCIA son ingredientes necesarios para que un amor perdure.
Porque amor
es también…. una PALABRA dicha a tiempo…
Es el
PERMITIRSE volver a confiar…
Es PERMANECER
en silencio escuchando al otro…
Es esa PASIÓN,
que nos llena de estrellitas los ojos al pronunciar el nombre de la persona que
amamos…
El amor se
escribe con "P"… Porque son esas PEQUEÑAS cosas las que nos unen al
ser amado día tras día.
Existen la
Fe, la Esperanza y el Amor, pero la más grande y la más importante de ellas es
el Amor.