REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Año nuevo, sueños nuevos"

Queridos amigos y amigas:

La vida sigue, el tiempo avanza, las personas crecemos. Caduca un año, se estrena otro. ¿Será la vida una rueda sin final? ¿O una escalera ascendente hacia la eternidad? ¿Merecerá la pena la vida que a veces vivimos si saborear, aprovechar y profundizar? Buenas preguntas ante el año que agoniza y buenos deseos ante el año que despierta. ¿Será el año 2008 realmente nuevo? ¿Seremos nosotros verdaderamente nuevos? No son los años los que nos traen las novedades, somos los seres humanos los que damos sentido y renovamos la vida y los años. Sea como sea, todos deseamos y pensamos y esperamos el nuevo año como algo mágico. Necesitamos pensar y creer, quizá porque es algo innato en el ser humano, que la vida puede renovarse, que podemos ser mejores, que las cosas pueden crecer hacia delante, que es posible un mundo sin guerras y una tierra de hermanos. Está claro que la sucesión de los días y los años se repite monótonamente.

¿Qué hace a los días y a los años distintos? No hay duda: la manera como cada uno de nosotros los afrontamos. Cada día puede ser nochevieja o año nuevo. Lo viejo no está en la edad, sino en la actitud. Y aunque necesitemos ritualizar cosas, acontecimientos, personas, lo importante es lo que cada uno vive, lo que cada uno espera, lo que cada uno decide hacer con su vida, con su día, con su año. Es hermoso pensar que podemos renacer, que podemos recuperar la mirada inocente de niño y el espíritu libre del pájaro. Año nuevo para mirar de otra manera a las personas, a los acontecimientos, a las cosas, a la vida. Con la mirada pura, renovada e inocente de los niños recién nacidos, que vienen al mundo sin prejuicios, sin máscaras, sin costras defensivas. ¡Qué bueno sería que este año lo comenzáramos despojándonos de ese ser viejo, cansado y decepcionado, desilusionado, resignado a una vida rutinaria, egoísta, acomodada, a un mundo malherido de injusticias, desigualdades y violencia. No son los años, somos nosotros los que decidimos cambiar, ser diferentes, nuevos, renacidos. Año nuevo para sentirnos libres como los pájaros y no dejar de volar ni de soñar, porque cuando el ser humano deja de soñar, está muerto, le han cortado sus alas, lo mejor de sí mismo. Año nuevo para confiar otra ve en el amor, a pesar de decepciones y fracasos; para escuchar el latido de nuestro corazón y el latido de tantos corazones que siguen creyendo en la bondad del ser humano. Año nuevo para dejar atrás la intolerancia, la violencia, la  injusticia, nuestro egoísmo, nuestra soberbia, nuestras avaricias, nuestro afán desmedido por tener  más que por ser en verdad simplemente un ser humano bueno.

Son mis deseos más sinceros para este nuevo año 2008 que viene presuroso, ilusionado, alegre, inocente y puro. Déjalo entrar en tu casa, arranca las hojas viejas del calendario pasado. Pon en tu vida más alegría, más fe, más familia, más solidaridad, más sonrisas, más amabilidad, más tiempo  para los que amas, más humanidad en todo lo que haces. Deja de lamerte las heridas, de quejarte y de amargarte. Aleja el miedo, espanta los fantasmas de la negatividad y la falta de autoestima. No puedes cambiar el pasado, pero puedes transformar el presente y debes revestir de esperanza tu futuro.

Con el nuevo año renuevo mi amistad contigo y te envío esta hermosa canción francesa que nos invita a ser de nuevo niños y a volar en libertad como los pájaros. Deja pasar automáticamente las imágenes y saborea la letra y la música e imprégnate del perfume que desprenden sus buenos deseos para el año que estrenamos. Que Dios siga bendiciendo tu vida, sea en la forma en que lo creas y como lo creas. Hay un Amor que te acompaña siempre y que hace de tu vida y de la mía un sueño de esperanza y un camino de alegría, bondad y paz. Que su Luz ilumine y despeje los oscuros nubarrones que a veces se ciernen sobre el horizonte de nuestras vidas y de nuestro mundo. Recuerda: a pesar de todo, la tierra es hermosa, las personas son esencialmente buenas, la vida vale la pena vivirse. Gracias por ti, por tu paciencia conmigo al leerme cada semana, por ser como eres, por tu bondad y tu afecto, por tus deseos de ser mejor y por tu esfuerzo diario para  cambiar nuestro mundo, y sobre todo, porque sé que puedo contar contigo. Aunque no ponga tu nombre en la cabecera de este mensaje, tú sabes que estás inscrito en la memoria afectiva de mi corazón. Mi cariño y mi bendición especial para ti, para tus seres queridos y para todas esas  personas que Dios te confía. ¡FELIZ AÑO, FELIZ VIDA! 

Tu amigo por siempre.

Diego Millán García, C.S.V.