REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Con la mirada de la fe"
Queridos amigos y amigas:
Agoniza Marzo
haciendo honor a su fama de "ventoso" por estas tierras de la vieja
Hispania, dejando que Eolo, el dios griego de los vientos y las tormentas, azote
nuestros cielos y acaricie con fuerza nuestros rostros, augurando, según el
refranero popular, esas lluvias urgentes y necesarias para nuestros sedientos
campos y nuestras contaminadas ciudades.
Vuelvo hoy a
Madrid con el dulce sabor del encuentro familiar con motivo del 84 cumpleaños
de mi madre Isabel, renovado el corazón y resucitada el alma, cada vez más
convencido de la importancia del amor en nuestras vidas.
Viajando en
el autobús, a mi lado, estaba sentada una persona joven con la que rápidamente
he iniciado una simpática conversación que ha derivado inesperadamente hacia
el tema de la fe. No era una persona creyente y ha querido poner a prueba mis
propias creencias y convicciones religiosas. Mientras hablábamos, pensaba en lo
sencillo y a la vez complicado que es tener fe y confiar en la Presencia de un
Misterio que nos sobrepasa y a la vez nos acoge. Cómo no comprender las dudas y
dificultades de mi compañero de viaje, si en el mismo Evangelio de este domingo
vemos a un apóstol de Jesús llamado Tomás expresar unas dudas que son el
reflejo de las dudas racionalistas y científicas de todos los tiempos.
"Ver para creer", se jacta nuestra mentalidad moderna, que no admite
otra realidad que la entra por los sentidos. "Creer para ver",
proclama Jesús Resucitado, invitando a abrir otros ojos que contemplen la
realidad con la mirada interior de la fe. Y es que, como decía Saint-Exupéry,
"lo esencial es invisible a los ojos". Es decir, lo importante, lo
esencial de la vida, lo profundo, lo humano de verdad, y por ende lo divino, sólo
se ve con el corazón. Hace dos días fui invitado por un amigo iraní a ver una
hermosa película titulada "Babaziz, el sabio sufí", un precioso,
sencillo y profundo relato sobre el camino de la vida de la tradición religiosa
sufí, una rama pacifista y mística del Islam, ambientada en la metáfora del
desierto y en la que se repite una frase: "Quien tiene fe, siempre
encuentra el camino". Quien dice esta frase es un hombre sabio, un derviche
de la tradición sufí, que paradójicamente está ciego, y que va enseñando su
sabiduría interior a una nieta curiosa y preguntona que ama a su abuelo y el
acompaña hasta el final en su búsqueda del sentido de la vida, del amor y de
la muerte. Esta película me confirmó que en todas las tradiciones religiosas más
auténticas hay un sustrato común de búsqueda espiritual y de fe que transita,
no por caminos racionalistas, fáciles y pragmáticos, sino por la senda, a
veces oscura y desértica de la fe y de un camino interno que es invisible a los
ojos físicos de nuestro cuerpo.
Llegados a la
estación final nos despedimos mi amigo de viaje y yo. Me dio las gracias, le di
las gracias. Hemos tenido la sensación interna de haber sido convocados a un
encuentro que él llamaría "casual", y que yo apodaría
"providencial", pero que los dos hemos sentido como
"especial", provechoso y enriquecedor.
Hoy quiero
invitarte a abrir estos nuevos ojos de la fe que brillan, como estrellas
luminosas, en las muchas veces complicadas noches de nuestras vidas, pero que
son motor y fortaleza que nos levanta, y cubre nuestra voluntad de ánimo, y una
esperanza que empapa nuestro corazón de lucha y de eternidad. Sea cual sea tu
creencia, tus valores, tus inquietudes, no dejes de tener fe, en ti mismo, en
los demás, en Dios. Sin fe, se nubla el horizonte, se entorpece el paso, se
aminora la lucha, se deja de caminar. Con fe, todo se puede, nada se pierde,
todo se supera. Abre los ojos de tu alma, contempla la belleza primaveral u otoñal
que te rodea, mira a las personas con la mirada nueva del amor, llena tus ojos
de sonrisas y tus labios de palabras positivas. Sé amable, no te dejes invadir
por la tristeza o el desánimo. Ya lo dijo Jesús: "Para el que cree, nada
(o casi nada) es imposible".
Te mando un
hermoso montaje con la canción y el ejemplo de una gran mujer y una fantástica
cantante española llamada Luz Casal, a la que hace un tiempo le diagnosticaron
un cáncer, pero que, en vez de hundirse, ha
dado un testimonio de fortaleza, de fe en la vida, de superación y de alegría
dignos de ser elogiados. Ella nos invita a abrir las puertas del corazón, a
dejar entrar en nuestras almas el soplo fresco de la alegría y del optimismo, a
sentir y vivir cada momento como único, a tener fe en nuestras posibilidades y
en nuestros dones, a creer en la bondad de las personas, a mirar hacia el
infinito sin dejar de contemplar lo cercano, a escuchar esa música espiritual
que se eleva como única e irrepetible desde el fondo de nuestro ser y se
proyecta hacia la Eternidad.
Por último,
quiero expresar en voz alta mi solidaridad con el pueblo tibetano en su rebelión
contra el dominio chino y denunciar la hipocresía de los países occidentales
que hablan y hablan sobre derechos humanos, pero cuando se trata de países que
son grandes mercados comerciales como China se les olvida su constante violación
de los derechos humanos. Me uno al Dalai Lama en su llamada a una
búsqueda pacífica, dialogante y respetuosa con la identidad tibetana, y
llegado el caso a poner por encima del deporte el respeto a los derechos
humanos, a la libertad y a la dignidad de las personas y los pueblos.
También te
envío, como cada semana, una reflexión de otras personas sabias que nos ayudan
a entender este hermoso y sencillo misterio que es la vida.
Deseo que
tengas una feliz y positiva semana y que intentes hacer crecer tu fe humana y
espiritual, transmitiendo paz y alegría a tu alrededor, siendo testimonio vivo
de la luz y la esperanza del Resucitado.
Con todo
mi cariño de amigo que te quiere y cree en ti.
Diego Millán García, C.S.V
REFLEXIÓN DE
PAULO COELHO.
Cuando alguien evoluciona, también evoluciona todo a su alrededor...Cuando tratamos de ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor también se vuelve mejor. Eres libre para elegir, para tomar decisiones, aunque sólo tú las entiendas. Toma tus decisiones con coraje, desprendimiento, y a veces, con una cierta dosis de locura. Sólo entenderemos la vida y el Universo cuando no buscamos explicaciones. Entonces todo queda claro. Aprender algo significa entrar en contacto con un mundo desconocido, en donde las cosas más simples son las más extraordinarias. Atrévete a cambiar. Desafíate. No temas a los retos. Insiste una, y otra, y otra vez. Recuerda que sin fe, se puede perder una batalla que ya parecía ganada. No te des por vencido. Acuérdate de saber siempre lo que quieres. Y empieza de nuevo. El secreto está en no tener miedo de equivocarnos. Y de saber que es necesario ser humilde para aprender. Ten paciencia para encontrar el momento exacto y congratúlate con tus logros. Y si esto no fuera suficiente, analiza las causas, e inténtalo con más fuerza. El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.