REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Cuidando el amor"

Queridos amigos y amigas: 

Definitivamente Febrero hace honor a su apelativo de "loco" porque el clima que tenemos está realmente trastocado. Donde debe hacer frío, hace calor; donde tendría que ser invierno es auténtica primavera, como ocurre estos días en Madrid. Paseando por el campo, me impresionaba ver el cielo azul intenso, un sol luminoso más típico del mes de Mayo, las montañas visibles en sus puntos más elevados debido a la extraordinaria limpieza de la atmósfera, y a la vez unos escasísimos manchones blancos de una nieve que este año está siendo por ahora la desilusión de los amantes de los deportes blancos y la ruina de los empresarios y hoteleros. Contraste de un paisaje primaveral en su clima  invernal en sus campos y árboles desnudos. 

Febrero es también el mes del amor. El próximo 14 recordaremos de nuevo a san  Valentín y a todos los enamorados del mundo. No me gustan mucho estos días en que parece que es obligatorio celebrar casi por decreto comercial que hay que amarse o regalarse cosas entre los enamorados. Hasta del amor hemos hecho un objeto más de consumo, como con tantos otros sentimientos. Pero bienvenidos sean estos días si nos hacen tomar conciencia, si nos sensibilizan en algo, y sobre todo si nos hacen valorar las cosas más importantes, y en este caso, sin duda que el amor es el rey de los sentimientos. 

Lo que pasa es que hoy se habla mucho del amor, pero en muchos casos no se sabe lo que es el amor de verdad. Se confunde amor con sexo, amor con emoción, amor con flechazo de Cupido, amor con química, amor con atracción. Y el amor es eso, no cabe  duda, todo eso. Pero mucho más que eso. Si el amor fuera sólo eso, sería pasajero y demandaría poco de nosotros mismos, apenas esfuerzo, porque estaría condicionado y predeterminado por factores genéticos o puramente emocionales. Y un amor así no merecería el nombre de auténticamente humano, porque factores como libertad y voluntad quedaría mermados y relegados. Nos olvidamos que el amor no es sólo una descarga química que llamamos enamoramiento, una etapa necesaria y gozosa, pero transitoria, que abre paso a nuevas vivencias del amor donde entran en juego otros elementos que van consolidando una relación. 

El problema no es el amor, somos las personas, que muchas veces no sabemos cuidarlo, no sabemos detener esa rutina que lo va deteriorando, esa falta de detalles que lo va matando. Y sobre todo nos olvidamos de que el amor es un proceso y un camino que exige esfuerzo, voluntad, a veces renuncias, sacrificios, y eso hoy nadie lo quiere. Prefiere sólo vivir las experiencias gratificantes y rehúye a menudo sus exigencias y responsabilidades. Y con ello se privan del verdadero goce del amor, ése que va creciendo con el tiempo y con el compartir más cosas que bellas emociones. Porque un enemigo tremendo del amor, aparte de la rutina, es la idealización. Idealizamos una etapa del amor: idealizamos la forma de ser de una persona. Nos olvidamos que las personas somos humanas y de que la vida es evolución y crecimiento. El amor es compartir lo bueno y lo malo de la vida y de las personas, amarlas como son, ayudarse mutuamente a crecer juntos, y sobre todo decidirse a hacer feliz a la otra persona, sabiendo que en esa felicidad soy yo feliz también. Sin olvidar que el amor nunca es cerrado, nunca anula al otro, se abre a horizontes nuevos, deja crecer en libertad, pone alas, no prisiones, confía, no teme; el amor no es mirarse sólo el uno al otro, sino los dos en la misma dirección.

Os envío un hermoso anexo que espero os sirva para seguir creciendo en el amor en todas sus direcciones, para que renovéis este día 14, y cada día del año, el amor de pareja, el amor de padres, el amor de hijos, el amor de amigos. Cuidad los detalles. El amor puede ser para siempre si se cuida, y puede ser un jardín marchito si no se cultivan sus flores: la comunicación, la confianza, la libertad, la generosidad, la pasión, los  pequeños detalles, el respeto, la complicidad, el perdón, la comprensión, valores, diversiones, amigos comunes. Y para los creyentes, la fe, la experiencia común de ese amor de Dios que prolonga y acompaña en el tiempo el amor humano comprometido ante Él.

Estamos en tiempo de Cuaresma, y Jesús en este domingo nos invita a rechazar las tentaciones que pueden hoy también matar al amor: el materialismo, el ansia de dominar y de tener poder sobre el otro, el deseo de notoriedad que en la pareja hace que uno no soporte los éxitos y logros de la persona amada. ¡Qué buen tiempo para renovar lo mejor de nosotros mismos, para dar calidad a nuestras relaciones de pareja, de familia, de amistad, de solidaridad! Uno de los grandes enemigos del amor es también la falta de  tiempo para las cosas importantes,  el poco tiempo de calidad que dedicamos las personas que amamos.  Nunca es tarde para revertir esta tendencia estresante de la vida moderna. Vale la pena emplear tiempo "perdido" en las personas, los valores y las cosas que amamos. Es fuente de felicidad para los demás y para nosotros mismos. 

El amor no es fácil, lo dice muy bien el archivo que os envío. Pero no es imposible. Está a nuestro alcance. Basta quererlo, basta intentarlo. Sólo es necesario poner los medios, dejar de mirarnos sólo a nosotros mismos, abrir la mirada, ver con el corazón,  admirarse ante el milagro que es el otro, entregar sin condiciones, aceptar con realismo las limitaciones, dar sin medida, mimar el detalle, respetar la diferencia, disfrutar lo común, dialogar siempre. 

Os mando también un poema que seguro conocéis y que a mí me encanta, porque expresa la belleza del amor, en el matrimonio, o en cualquier relación humana y de  amistad: somos parte de un Amor más grande, no podemos aprisionar este amor,  crecemos juntos respetando nuestra libertad. Y lo dice mucho mejor que yo Jalil Gibrán.

Yo también os renuevo, y te renuevo a ti, amigo y amiga, cuyo nombre y recuerdo guardo como un tesoro en la memoria del corazón, el amor de mi amistad. 

Con todo mi cariño y mis mejores deseos para este día y esta semana del amor. 

Tu amigo siempre.

Diego Millán García, C.S.V.

 

POEMA SOBRE EL AMOR

Nuevamente Almitra habló y dijo: "¿Qué tienes que decirnos del Matrimonio, Maestro?". Y ésta fue la respuesta:

 

Vosotros nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre, aunque las blancas alas de la muerte dispersen vuestros días.

Juntos estaréis en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que en vuestra unión crezcan los espacios y que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos en el uno al otro, pero no hagáis del amor una prisión. Mejor es que sea un mar que se meza entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis sólo en una. Compartid el pan, pero no comáis de la misma hogaza. Cantad y bailad juntos, alegraos, pero que cada uno conserve la soledad para retirarse a ella a veces.

Hasta las cuerdas de un laúd están separadas aunque vibren con la misma música.

Ofreced vuestro corazón, pero no para que se adueñen de él, porque sólo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones.

Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos, porque los pilares sostienen el templo, pero están separados, y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro.

 

Jalil Gibrán (El Profeta)