REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"El Amor que nos ama"
Queridos amigos y amigas:
Ha comenzado un año nuevo y todo son buenos propósitos. Da gusto ver cómo las personas se desean lo mejor y sueñan con que este año 2006 será sin duda mejor. Y ojalá nadie nos impida nunca soñar.
Pero la realidad que nos acecha nos sigue hablando de un mundo viejo cargado todavía de tantos lastres: guerras, injusticias, violencia, desigualdad, divisiones. Los mismos cristianos no se ponen de acuerdo y siguen divididos, y muchas veces en la historia enfrentados. Nosotros mismos nos sorprendemos divididos por dentro y sembradores de envidias, ambiciones, egoísmos y malas maneras con las que herimos a quienes nos rodean. Motivos sin duda que muchas veces nos sumergen en la desilusión y el escepticismo respecto al futuro y la posibilidad de que nosotros el mundo puedan cambiar.
Pero junto a esto hay muchos rayos de esperanza, muchas personas muchas organizaciones que luchan por hacer realidad esta utopía. Los cristianos, al menos en el hemisferio norte, del 18 al 25 tendremos una Semana de Oración por la Unidad de todas las Iglesias, para intentar hacer realidad el sueño y el mandato de Jesús: "Que todos sean uno". Porque cómo podremos hablar de paz y de amor ante el mundo, si nosotros, que nos llamamos cristianos, nos hemos logrado ponernos de acuerdo y no hemos sabido contagiar la fuerza revolucionaria del Evangelio de Cristo.
He visto estos días la película
"Lutero". No es una gran película y quizá, por ser una película, no
profundiza demasiado en las diferencias fundamentales que llevaron al reformador
alemán a romper con la Iglesia, pero al menos nos puede hacer pensar y nos debe
comprometer a trabajar, allí donde estemos, por la unidad y la paz entre todos
los cristianos y entre todos los hombres. Algo en lo que están empeñados la
comunidad de Taizé y muchas otras comunidades, organizaciones, personalidades
como el Papa y tantos otros líderes espirituales de las diferentes confesiones
cristianas. Algo en lo que tú y yo también podemos colaborar, trabajando cada
día por ser agentes de unidad y de reconciliación en nuestras familias,
colegios, vecindarios, lugares de trabajo, compromisos políticos, sociales o
sindicales, comunidades religiosas, organizaciones no gubernamentales.
El mensaje de esta semana es precisamente para animarnos a desarrollar en nuestra vida lo más importante, lo que nos hace felices, lo que nos define como personas, lo que cambiará el mundo: EL AMOR.
Deseo que este año que comienza te hayas decidido por hacer crecer en ti el amor de verdad: amor a ti mismo, amor a tu familia, amor a tus amigos, amor a la vida, amor a tus enemigos, amor a los pobres, amor a la naturaleza, amor a Dios, que es fuente precisamente del AMOR con mayúscula.
Con todo mi cariño y amor. Vuestro amigo siempre.
Diego Millán García, C.S.V.