REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"El amor que lleva a la paz"

Queridos amigos y amigas: 

Pensaréis que siempre insisto en lo mismo y que soy reincidente con algunos temas. Y quizá tengáis razón. Pero es que lo importante pienso que hay que recordarlo a menudo para que no se nos olvide. Y además, más insistentes y reincidentes son las noticias negativas y las soportamos diariamente sin apenas darnos cuenta y sin cansarnos de ellas. Por eso yo no me canso y cada semana quiero que la comencéis con unas palabras que os recuerden lo esencial para ser feliz y que nos animen a vivir cada día en paz con vosotros mismos y en amabilidad y acogida con los demás. 

Estamos terminando enero y con él llega el recuerdo de la muerte de un hombre que dejó este mundo mejor con su ejemplo de no-violencia y lucha por la justicia. Todo eso le costó la muerte, muriendo asesinado por un seguidor suyo mientras se dirigía a la oración. Ese hombre fue Gandhi, el Mahatma, el Alma Grande de la India. 

Con este motivo, en los colegios se celebra con una Semana Escolar de la No-violencia y la Paz. También este miércoles 25 concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Y qué mejor ocasión para recordarnos que sólo el amor nos conduce por los caminos de la paz y de la unidad. Porque el amor, como decía San Pablo, es compresivo, no tiene envidia, no se engríe, no lleva cuentas del
mal, no es egoísta. Porque el amor lo soporta todo, todo lo espera, es paciente sin límites. Pero no estamos hablando de un amor en las nubes, sino de ese amor cotidiano que se hace detalle, tolerancia, acogida, perdón, sensibilidad, cercanía. Es el amor que no soporta la injusticias, pero a la vez no lleva cuentas del mal. Es el amor que ve lo bueno y lo positivo de las personas y de las cosas. No es el amor melifluo de las películas. Es el amor realista que sabe que también en la vida hay dolor, sacrificio, fracaso, pero que sabe ir más allá de todo eso y los transforma todo en bien. Es el amor del cariño de cada día, ese amor que no se supone, sino que se dice y se expresa en multitud de detalles y a veces en el silencio de una mirada o de un gesto de apoyo y solidaridad. Es el amor que mueve la vida, la energía que nos hace
levantarnos, el apoyo que nos hace setirnos útiles y queridos. 

Es el amor que yo os deseo y que deseo que viváis esta semana, y que lo digáis y lo verbalicéis y lo hagáis gesto comunicador. Ese amor que rompe barreras, que derriba prejuicios, que construye la paz, que nos hace sentirnos a todos hermanos y nos hace creer en un mundo mejor, más habitable. Espero que os guste este mensaje y os dé fuerzas para vivir intensamente amando todos los días de esta semana. Y os dejo al final la que se considera la última de oración de Gandhi antes de ser asesinado, un 30 de Enero de 1948.

Con mucho cariño.

Diego Millán García, C.S.V.

"Ya te sientas fatigado o no, ¡oh hombre!, no descanses: no ceses en tu lucha
solitaria, sigue adelante y no descanses. Caminarás por senderos confusos y
enmarañados y sólo salvarás unas cuantas vidas tristes. ¡Oh hombre!, no
pierdas la fe, no descanses. Tu propia vida se agotará y anulará, y habrá
crecientes peligros en la jornada. ¡Oh hombre!, soporta todas estas cargas, no
descanses. Salta sobre tus dificultades aunque sean más altas que las
montañas, y aunque más allá sólo haya campos secos y desnudos. ¡Oh hombre!, no
descanses hasta llegar a esos campos. El mundo se oscurecerá y tu verterás luz
sobre él y disiparás las tinieblas ¡Oh hombre!, aunque la vida se aleje de ti,
no descanses. ¡Oh hombre!, no descanses; procura descanso a los demás".