REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"El amor se hizo madre"
Queridos amigos y amigas:
Ha comenzado
Mayo en la mayor parte de España haciendo honor a su fama de florido, soleado y
hermoso. Yo he llegado cansado pero lleno de felicidad de un viaje de tres días
por mi hermosa tierra que es Andalucía. Sol, cielos azules, pueblos blancos,
campos floridos, olivos plateados, gente amable y acogedora, alegría y fiesta,
mar y marisma, devoción y fe, luz en los ojos, sonrisas abiertas, brazos
acogedores. Así son mis paisanos y estoy orgulloso de ser andaluz y de llevar
en mis venas una sangre que habla de siglos y de culturas mezcladas, de
aventureros conquistadores y olores a jazmín y azahar.
Vengo feliz por lo vivido y compartido, y sobre todo porque hacía muchos
años que no pasaba el día de la Madre con mi madre y ha sido el mejor regalo
para ella y para mí. Y es que he dicho muchas veces que mi madre es una santa
que tiene en mi corazón y en el corazón de mi familia y de muchas personas que
la conocen un auténtico altar de amor y de agradecimiento. Porque que admiro a
mi madre, a todas las madres, a todas las mujeres. Son lo mejor de la humanidad,
con permiso de los hombres. Sin ellas, el mundo perdería belleza, magia, amor,
ternura, pasión, generosidad, fe, inteligencia emocional. Sin ellas, la tierra
sería más inhóspita y las familias no serían el vientre acogedor que hace la
vida más llevadera y feliz.
En una
sociedad tan fría y egoísta a veces, tan tecnificada y planificada, tan
inhumana en muchas ocasiones, las mujeres,
las madres nos hablan de un amor incondicional y de una ternura que
desarma. Están desde el primer momento de nuestra existencia y permanecerán en
nuestros corazones para siempre. Su amor es lo más parecido al Amor mismo de
Dios.
Siento haber llegado tarde del viaje, y que haya pasado el Día de la
Madre en España, pero como para una madre cada día es bueno y especial para
felicitarla y agradecerle, al menos os llegará a primera hora del lunes esta
felicitación nacida del corazón, y sirva también de felicitación anticipada
para todas mis amigas madres y mujeres de Chile que lo celebran el próximo
domingo y de otros países latinoamericanos que lo celebrarán a lo largo del
mes. Ya sé que un día no es suficiente para agradecer lo que debemos a
nuestras madres, pero es justo que al menos un día, más allá de lo comercial,
les digamos cuántos las queremos si están vivas, o cuando las añoramos si ya
se fueron de este mundo.
Os mando un precioso poema de la gran escritora chilena Isabel Allende. Lo
dice todo y muy bien sobre lo que es una madre. Es mi regalo para todas
vosotras. Y es mi invitación a todos los hombres a agradecer conmigo el gran
tesoro que es una madre.
También os mando un precioso cuento que, aunque quizá ya conocéis, es
un recordatorio de que nuestras madres son auténticos ángeles puestos por Dios
para cuidarnos, protegernos, guiarnos y amarnos, como recordamos en España a la
Virgen María en este mes de Mayo, nuestra Madre y Maestra de fe, generosidad y
esperanza.
Permitidme que nombre a mi madre Isabel, a mi hermana Maruja, que es madre
y abuela, a mis sobrinas ya madres, a las madres y mujeres de toda mi familia, a
tantas amigas de Vitoria, de Chile, de Madrid, de otros muchos lugares de España
y del mundo. ¡Gracias a todas y a cada una de ellas!
Una última cosa, y como suelo hacer a veces, os quiero recomendar una película
muy buena y dura y realista también, sobre una familia en la que el padre ya
mayor ha perdido la cabeza y los hijos tienen que decidir qué hacer con él. El
reencuentro de esos hijos, el recuerdo de sus infancias dolorosas, la realidad
de sus vidas maltrechas y rotas, el problema de nuestros mayores, nuestras
culpabilidades, nuestra sociedad, todo reflejado en una estupenda narración
llamada "La familia Savages". Advierto que no es película de diversión
ni de muchos efectos especiales. Es película de realidades, de sentimientos
encontrados, de escenas de la vida misma, para hacernos pensar y para
proyectarnos en ella, con una genial interpretación de actores y una sobria
puesta en escena. A los buenos amantes del cine, seguro que les gustará.
Termino, que
no quería alargarme. Os mando mi cariño de amigo para todas y para todos, con
el deseo de un día feliz y de una semana llena de esperanza, de positividad, de
buenas vibras, de sonrisas, de caras amables, de tiempos de charla y escucha, de
paseos y de cines, de familia y de amistad.
Con inmenso cariño.
Diego Millán García, C.S.V.
UN
CUENTO: LOS ÁNGELES MAMÁS
Un
niño que estaba por nacer, le dijo a Dios:
-Me vas a enviar mañana a la tierra; pero, ¿cómo
viviré tan pequeño e indefenso como soy?
-Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te
está esperando: Él te cuidará.
-Pero dime: aquí en el cielo, no hago más que
cantar y sonreír, eso me basta para ser feliz.
-Tu Ángel te cantará, te sonreirá todos los días
y tú sentirás su amor y serás feliz.
-Y, ¿cómo entenderé cuando la gente me hable, si
no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
-Tu Ángel te dirá las palabras más dulces y mas
tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariño te enseñará a
hablar.
-Y, ¿qué hará cuando quiera hablar contigo?
-Tu Ángel te juntará las manitas y te enseñará a
orar.
-He oído que la tierra hay hombres malos. ¿Quién
me defenderá?
-Tu Ángel te defenderá aun a costa de su vida.
-Pero estaré siempre triste porque no te veré más
señor.
-Tu Ángel te hablará de Mí y te enseñará el
camino para que regreses a mi presencia, aunque Yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo
pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso, repetía suavemente:
-Dios mío, si ya me voy, dime su nombre, ¿cómo se
llama mi Ángel?
-Su nombre no importa, tu le llamarás "Mamá".