REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"El ejemplo de los pájaros"
Queridos amigos y amigas:
Perdonadme mis amigos del
hemisferio sur que empezáis ahora el otoño y el invierno, pero es que por este
hemisferio norte asoma ya la primavera con su almendros en flor, las ramas de
los árboles pugnando por ofrecernos nuevas hojas, el sol alumbrando cada vez
con más fuerza, los trinos de los pájaros
alegrando nuestras mañanas.
Toda una invitación a la vida, a la esperanza, a la alegría, a la renovación. ¡Qué hermoso ejemplo el de la naturaleza, qué metáfora más ilustrativa de la vida!. ¡Estamos llamados a renovarnos, a dar vida constantemente, a dejar brotar en nosotros lo bueno y lo bello que llevamos dentro!. Nada de nostalgias del invierno, nada de encerramientos paralizadores, nada de comodidades fáciles ni de conformismos complacientes.
¡Estamos llamados a VIVIR!.
Admiro profundamente a tantos pájaros y tantas aves que en esta época vuelven de sus peregrinaciones africanas a lugares más cálidos de Europa. Me maravilla su obstinación y la fuerza de la vida que los llama para volver. Me diréis que es pura animalidad, puro instinto procreador, mera llamada de la selva. Es verdad, pero ¿no es un precioso ejemplo de nuestra propia vida humana?. Volver a empezar, volver a renacer, volver a renovarse. Dejar lo caduco, lo que sobra, lo que nos ata, lo que nos impide volar y soñar. Cruzar los mares y montañas de nuestras debilidades y obstáculos para llegar más lejos y llegar mejor. Cantar siempre, sonreír a la vida, alegrar a los demás. ¡Qué maravillosa misión la de los pájaros de llenar de colorido, de sonidos y de belleza nuestras vidas!. ¡Qué increíble misión nuestra la de esparcir amor y amabilidad a nuestro alrededor!.
Va llegando a su fin la Cuaresma. Hemos cruzado el desierto de nuestras vidas para adentrarnos en la montaña de nuestra interioridad. Estamos dejando atrás el frío invierno, los árboles sin vida, la naturaleza muerta, la vida aletargada, los defectos que nos recuerdan nuestra fragilidad. Nos espera la primavera de la Pascua, la llamada a vivir, a amar, a dar esperanza, a celebrar la alegría. ¡Podemos ser mejores, podemos vencer al mal, podemos construir un mundo más humano y más justo!.
Os mando un precioso mensaje lleno de colorido y belleza que espero alegre el comienzo de vuestra semana.¡Contémplalo sin prisas!. Hermoso como la belleza de amor que he vuelto a celebrar en la persona de mi madre, que esta semana cumplió 82 años, bien remecidos de generosidad, fe, alegría, bondad, sencillez y una entrega sin límites. Sonidos cantarines que nos invitan a cada uno de nosotros y nosotras a entonar esa canción única e irrepetible que Dios puso en nuestros labios y en nuestros corazones. ¡Sed felices y aprended de los pájaros!.
Diego Millán García, C.S.V.