REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"El susurro del amor"
Queridos amigos y amigas:
Desde distintos ámbitos, cada vez más se nos insiste en la certeza de que estamos viviendo en la sociedad del ruido y del estrés. Y eso se nota muchas veces en las maneras como nos tratan y a veces tratamos a la gente.
Nos damos cuenta de la creciente agresividad que a veces hay en nuestras palabras y en nuestras miradas. Se nos olvida que la agresividad provoca agresividad, distanciamiento, muro, alejamiento. Gritamos muchas veces más que conversamos.
Se acerca la Navidad y con ella el ruido de las músicas, el alboroto de las comprar, la carrera del consumo, el desgaste de las prisas.
Nos olvidamos de lo esencial, quizá de la palabra amable, del tiempo inútil dedicado a un amigo plácidamente, del gustar una charla familiar, del placer de ayudar y compartir con los más necesitados. Creemos que estamos solos en el mundo, dejamos de mirar a nuestro alrededor.
Qué hermoso ejemplo el de la Navidad: Dios se acerca en el silencio de la noche, en el murmullo de las estrellas, en el susurro de la palabra hecha amor y humanidad. Y nosotros empeñados en recibirlo con ruidos y algarabías.
Es también el silencio de la Virgen María, que acoge la Palabra silenciosa, amable y tierna de Dios, con un corazón sencillo, bondadoso, confiado y alegre. Qué modelo de fe y de humanidad.
Qué distinto sería el mundo si aprendiéramos a mirar desde esta mirada interior que transmite paz y amabilidad, una mirada que no excluye la denuncia y el grito cuando es necesario no soportar más la injusticia y la desigualdad. Pero sin pretender herir, sin humillar, sin vencer al otro, reconociendo el error propio y abriendo puentes de comprensión y tolerancia.
¡Qué necesitados estamos de susurros en vez de gritos!. Y por eso te mando este hermoso mensaje que nos invita a este susurro del amor. Sin duda creo que será una buena manera de prepararnos bien a la Navidad y no dejaremos que las cosas materiales, el consumo, las prisas, la agresividad nos dominen y nos hagan olvidar lo esencial de nuestra vida y de nuestra felicidad.
Pues, eso, que vayas preparando en el interior de tu corazón y de tu vida un espacio para la llegada de este Niño sencillo que te susurra al oído una hermosa y revolucionario palabra de amor incondicional.
No tengas miedo, ve abriendo la puerta a este maravilloso regalo y vete haciendo tú regalo gratuito para los demás: el sencillo regalo de tu amistad y de tu amor. ¡FELIZ SEMANA!.
Con todo cariño de este amigo que susurra al oído de tu corazón mi palabra personal de afecto, amistad y agradecimiento.
Diego Millán García, C.S.V.