REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Feliz día de la madre"

Queridos amigos y amigas: 

Escribo este mensaje en el Día de la Madre, un día, ya lo sabemos, lleno de connotaciones comerciales y consumistas, pero también un día para tomar conciencia, valorar y agradecer, no sólo hoy, el inmenso amor de nuestras madres y decírselo con palabras, con detalles y sobre todo con el mejor regalo que podemos hacerle que es nuestro amor de hijos.

Dicen, y estoy  convencido de que el amor que más se parece al de Dios es el amor de una madre, y que el sufrimiento más grande de este mundo es el de una madre que pierde un hijo. Y es que una madre es la joya de la creación, su amor no tiene límites ni obstáculos. Ama porque sí, porque amar es su definición y su esencia. 

Puede ser que no todos tengáis la experiencia positiva del amor de una madre, porque quizá no todas las madres son iguales. Pero pienso que esa es la excepción, no la regla. Lo normal es que una madre ame sin condiciones, que entregue hasta el final y siempre. Querámoslo o no, seamos más o menos conscientes de ello, una madre nos marca para siempre, está en la raíz de nuestras vidas. 

Por eso hoy quiero hacer un particular homenaje a nuestras madres, a mi madre Isabel, a mi hermana Maruja que es un gran madre también, a todas vosotras, amigas queridas que sois madres o lo seréis si así lo decidís. También quiero rendir homenaje a vosotras mis amigas que habéis decidido no ser madres
biológicas pero que derrocháis maternidad en vuestro amor generoso y entregado a tantas y tantas personas, en especial a los más necesitados. ¡GRACIAS!. 

A mis amigos hombres os digo que sepáis valorar y agradecer el amor de vuestras madres, de vuestras esposas, de esas mujeres que os rodean y que son ejemplo de amor sin límites. 

También quiero felicitar con una semana de antelación, porque en Sudamérica lo celebran el próximo domingo, a todas mis amigas chilenas y latinoamericanas que son madres y que son maravillosas mujeres. ¡FELICIDADES!. Hace unas semanas vi una preciosa película, la última de Almodóvar, "Volver". Os la recomiendo a hombres y a mujeres. Refleja a la perfección la sensibilidad y el alma de las mujeres y el amor inmenso de las madres. Ojalá que os guste el mensaje de esta semana, hecho con gran cariño y admiración hacia todas las madres. Con todo cariño para vosotras, madres.
Diego.
Sin duda que muchas veces habéis oído aquello de "cualquier tiempo pasado fue mejor". Yo no estoy muy de acuerdo con que eso sea siempre así. 

Cada época tiene sus cosas buenas y malas, y sin duda que hay muchas de nuestro tiempo presente que son un avance muy positivo en la historia de la humanidad y de lo cual debemos alegrarnos sinceramente. Pero
sin pecar de nostálgicos ni de catastrofistas, es cierto que los que tenemos ya alguna que otra década, vemos que se han ido perdiendo ciertos valores que eran buenos y que nos hacían bien, y que es una pena que nuestra sociedad consumista y nuestras prisas los hayan ido desvaneciendo y orillando, como si no fueran esenciales para ser mejores personas y, en definitiva, para ser felices. 

De esto trata el mensaje que os mando, que deseo que os guste y os haga pensar aunque sea sólo unos minutos, recogiendo de él algún valor bueno para nuestro día y nuestra semana. Habla de utopías, eso que parece que hemos perdido en nuestro mundo, a base de ser tan pragmáticos y realistas. 

Ya ni nuestros adolescentes y jóvenes saben qué es eso de la "utopía", sumergidos como están en vivir al día, muchas veces prisioneros del consumo, la moda, los botellones, las tendencias que marcan los "ídolos mediáticos" de nuestra era cibernética. Y eso me preocupa mucho, porque si algo caracteriza a los jóvenes
son las utopías y los ideales de hacer un mundo mejor. 

Ojalá este mensaje nos sirva a todos para no perder ese horizonte de posibilidades positivas y de hacer realidad otro mundo más justo y más humano, acorde con el proyecto original de Dios. 

Recordaremos el día 21 de Octubre la fiesta del patrono de mi Congregación, San Viator, fundada por un sacerdote francés llamado Luis Querbes. Ambos creyeron en la utopía de mejorar su entorno, haciendo lo más hermoso que se puede hacer para preparar un futuro mejor: la educación de niños y jóvenes. 

Miremos a estos grandes santos y seres humanos, como otros muchos, que han dejado un camino abierto de bondad, sencillez, fe y solidaridad, valores siempre actuales que no debemos perder. 

Para terminar, he leído una frase hoy en un periódico que me ha gustado y la he anotado para escribirla aquí ahora: "La felicidad es en realidad una cosa muy sencilla, es la suma tranquila de pequeñas cosas". 

Bonito, ¿verdad?. Pues hagamos que la utopía se haga realidad en todas esas pequeñas cosas y detalles de la vida cotidiana, hechos con mucho amor y con una gran alegría. 

Con cariño. 

Diego Millán García, C.S.V.