REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Feliz Navidad"

Queridos amigos y amigas:

Madrid se vistió de invierno y de fiesta navideña, cubierto con un inmenso manto de nubes ennegrecidas que lloran estos días despidiendo al otoño, pero luciendo sus calles con espectaculares alumbrados que hacen que las lágrimas se tornen sonrisas y la lluvia renovadora catarsis para los virus que se han paseado impunemente por nuestros cielos y en nuestros pulmones. Aires de Navidad en el hemisferio norte, mientras al otro lado del sur del mundo la primavera ya se adornó con los colores luminosos del verano. Contrastes de nuestro mundo, riqueza y variedad cultural de nuestra tierra.

Os escribo antes de lo habitual porque supongo que muchos de vosotros no trabajaréis el lunes y quizá bastantes sólo abran los mensajes en su lugar de trabajo. Además tendréis un fin de semana ajetreado, puede que de viaje, o preparando los festejos navideños. Y, como cada día del año puede y debe ser Navidad, os quiero desde hoy enviar mi felicitación más cariñosa y mis mejores deseos de paz, alegría y amor para estas fiestas navideñas y para todo el año nuevo que ya se acerca presuroso y sonriente a estrenar su reinado. 

Ojalá, en medio de las prisas, las compras y los preparativos de estos días, no nos olvidemos de mirar hacia dentro para encontrar la presencia del Amor que nos habita, ese Dios que en Navidad se manifiesta como "Dios-con-nosotros", Amigo cercano, Luz renovadora, Mano abierta, Hombroofrecido, Esperanza positiva, Solidaridad fraterna, Alegría compartida. Ese Dios que nos invita a mirar hacia fuera, hacia los que nos rodean, hacia los que están fuera de nuestras fronteras humanas, fuera de nuestro bienestar, fuera de cualquier cariño, fuera de toda esperanza. Ahí nos espera Dios: en el familiar alejado, en el anciano abandonado, en el inmigrante sin papeles, en el mendigo de la calle, en el vecino de la puerta del al lado, en el amigo que hace tiempo no llamo, en quien me cruzo cada día en el metro, en el autobús, en la calle, en el mercado, en la fábrica, en el colegio, en la universidad, en la oficina, en el que me cae bien y en aquel que no aguanto. Será más Navidad, no si los regalos fueron mejores o si la cena estuvo rebosante, sino porque nuestros  corazones se acercaron y sacamos a relucir lo mejor de nosotros mismos, decididos a no encerrarlo de nuevo el resto del año. 

No olvides que Navidad es un mensaje de Amor, de Esperanza, de Alegría, de Solidaridad, de Fe. Lo demás, la fiesta, el descanso, el turismo, las comidas, los regalos también son buenos y necesarios, pero primero lo importante y esencial, sin lo cual, la Navidad no son más que unos días de vacaciones o de vagos y tiernos sentimientos que se esfuman con la llegada del año nuevo. 

Te animo a que vivas una Navidad mejor y diferente. A que seas ángel de Buenas Noticias para tu familia y cuantos te rodean. Contagia optimismo, siembra ilusión, esparce utopías, reparte bondad, regala sueños. 

Que tengas junto a los tuyos y a los que te necesitan, una ¡FELIZ NAVIDAD!

Con todo mi cariño y agradecimiento por tu amistad.

                                                        Diego Millán García, C.S.V.