REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Feliz y Santa Semana"
Queridos amigos y amigas:
No es por querer dar envidia, no, pero os cuento que ¡estoy de vacaciones! Ya sé que no son sólo días de vacaciones, pero siempre vienen bien unos días de descanso y de familia, y yo los aprovecharé para vivirlos cerca de mi madre Isabel. Hoy comienza también una semana muy especial, la única que en el calendario cristiano, e incluso profano, es llamada "santa" por lo que los creyentes celebramos: el recuerdo vivo y viviente de la muerte y resurrección de Jesucristo, algo que muchas personas, incluso católicos bautizados parecen haber olvidado o simplemente los viven como días de descanso, familia y turismo. Nada malo, por cierto, pero incompleto para quienes se llaman o nos llamamos cristianos. Y además que no está reñida una cosa con la otra. Se puede descansar, estar en familia, hacer turismo, ver las procesiones donde las haya, y además participar activamente en las celebraciones de la fe en comunidad, al menos allí donde se celebren y se pueda participar.
Y es que la Semana Santa no es una reliquia del pasado o costumbres y tradiciones culturales que con el paso del tiempo y con la modernidad irán despareciendo. La cruz no es un invento de los cristianos ni una llamada a la vivencia masoquista del dolor. La cruz acompaña a los seres humanos desde que tienen conciencia de serlo. La cruz es humana antes que cristiana. Lo que hace cristiana la cruz es que Jesucristo haya muerto en ella y haya dado desde ella otro sentido al dolor, al sufrimiento, a la muerte.
Basta mirar nuestro mundo, nuestro entorno, nuestra propia existencia para comprobar que la cruz es compañera de camino de la vida en forma de violencia, injusticia, enfermedad, avaricia, envidia, dolor, sufrimiento y muerte. Desde la fe cristiana, la cruz no es signo de maldición o de resignación, sino signo de esperanza y camino de solidaridad con tantos crucificados y tantos seres humanos que cargan sobre sus hombros la pesada carga de nuestras limitaciones y de las injusticias humanas. Por eso, quienes pretendan esconder la cruz, tapar todo lo que nos recuerda que somos también frágiles y limitados, simplemente se olvida de que somos humanos y tapa sus ojos insolidarios ante el sufrimiento que nos rodea.
Te invito en esta semana a vivir, desde tu fe o desde tu búsqueda o desde tus valores humanos, unos días en que dejes un hueco en tu agenda para ti mismo, para pensar un poquito más en los demás, para decidirte a hacer algo por los que sufren cerca de ti, haciéndote Cirineo que ayuda a llevar la cruz a otros o Verónica que con su pañuelo y su amor alivia el dolor de tantos seres humanos que caminan a nuestro lado sin una mano amiga que los acompañe o una sonrisa que les devuelva la esperanza.
Te mando un hermoso mensaje que nos invita en estos días y cada día del año a estar más atentos a la presencia de Dios en nuestras vidas, contemplándole en la naturaleza, escuchándole en la Biblia y acogiéndole como amigo en cada persona que se nos acerca y nos rodea. Que nuestras dudas y nuestras debilidades no sean un impedimento a nuestra búsqueda espiritual y a nuestra confianza de que más allá de nuestros ojos, más adentro de nuestra cabeza y más profundo de nuestro corazón hay una Presencia Buena, Misericordiosa, Animadora, Positiva, Esperanzadora que llamamos Dios y que los cristianos ponemos rostro en la persona de Jesucristo.
Que tengas una semana feliz, esperanzada, solidaria, descansada, agradecida, llena de fe y de amor. Más que nunca, esta semana te recordaré en la memoria indestructible de mi corazón y en la oración. Con inmenso cariño de amigo.
Diego Millán García, C.S.V.