REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Hombros acogedores"

Queridos amigos y amigas:

Vuelto ya de los hermosos días de vacaciones navideñas y de año nuevo, y empezando de nuevo la vida cotidiana y la apasionante tarea educativa y pastoral que llevo entre manos, os saludo a todos con mucho cariño y deseo que el nuevo año haya empezado lleno de buenos propósitos y de excelentes deseos de paz, amor y felicidad.

Quiero compartiros algunos mensajes que por estas fechas me han enviado variados amigos. Los elijo como deseos también para vosotros y como agradecimiento a tanto cariño y muestras de amistad como he recibido estos días:

"Te deseo tanta suerte como gotas tiene la lluvia, tanto amor como rayos tiene el sol y tanta felicidad como estrellas hay en el cielo".

"Se cambia de año, se cambia de sueños, se cambia de aspecto, pero jamás se cambia de amigos". 

"No le pidas nada al año que hemos comenzado. Dedícate a sembrar, cada día, montones de sonrisas. Sólo así, dentro de un año, podrás mirar hacia atrás y gritar: ¡FELIZ AÑO!".

"Pon tu mano derecha en tu hombro izquierdo y tu mano izquierda en tu hombro derecho. Es un abrazo para ti en la distancia".

"Los amigos de verdad son difíciles de encontrar, difíciles de abandonar e imposibles de olvidar".

"El mundo es una ROSA. Respírala, disfrútala y compártela".

Y junto a estas hermosas frases y pensamientos, os mando un precioso mensaje sobre la parte más importante de nuestro cuerpo: nuestros hombros. Hombros convertidos en expresión de nuestra persona.

¡Qué necesidad tenemos, hoy más  que nunca, de sentir el hombro cálido y cariñoso del amigo y del ser querido!.

Nuestro propio cuerpo es hoy muchas veces sólo objeto de consumo y de escaparate, cuando no de distancia y agresividad. Nuestro cuerpo, que es templo de Dios y expresión de nuestro corazón.

Recuperemos el sentido humanizador de nuestro cuerpo, hagamos de él morada visible del amor invisible que nos habita. Prodiguemos sonrisas, repartamos abrazos, tendamos las manos, miremos con bondad, escuchemos con amabilidad, toquemos con ternura, prestemos nuestros hombros para que se apoyen en ellos, o para que lloren en ellos, o para que sientan el cálido roce de nuestro corazón que acoge.

Se pide estos días mucho por la paz y la armonía en nuestro mundo. Empezamos porque nuestros cuerpos y nuestras personas transmitan esa paz y esa serenidad que tanto necesitamos en esta vorágine de la vida actual.

Os deseo una feliz semana y ya sabéis, ya sabes, que puedes contar siempre con mi hombro, mi cariño y mi acogida. Un gran abrazo tejido de afecto para ti.

Diego Millán García, C.S.V.