REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"La canción que llevamos dentro"

Queridos amigos y amigas: 

Os escribo en el atardecer otoñal, lluvioso y frío de Madrid, pero con el placer que me da el saber que recibís y degustáis los mensajes que os mando y que nos unen en la distancia a través del calor del corazón. 

Y es que es hermoso saber y sentir que somos queridos e importantes para alguien. Y que esos muchos "alguien" nos recuerden que somos amados gratuitamente, más allá de nuestras conductas morales, porque desde que nacemos se oye en el mundo el sonido único e irrepetible de nuestra personal y original canción, que nos recuerda que venimos a este mundo envueltos en el amor y que ese amor original, que para los creyentes no es otra cosa que el Amor infinito e incondicional de Dios, nos acompañará toda la vida, y que nos salvarán en tantos momentos duros, difíciles, caóticos de nuestra vida. 

Qué diferente sería el mundo si dejáramos sonar esa melodía de amor que hay en todo ser humano, si viéramos a cada ser humano, no como objeto de mi utilidad y provecho, sino como lo que es, un ser único, irrepetible, respetable absolutamente en su dignidad de ser humano y de hijo de Dios. 

He visto esta última semana una hermosísima y dura película que sin duda os recomiendo: "El jardinero fiel". Aparte de la gran interpretación y de la bella historia de amor, nos cuenta con crudeza la realidad de África, esa continente olvidado, víctima de tanta injusticia y manipulación política y económica, en este caso víctima de la falta de escrúpulos de las multinacionales farmacéuticas, que utilizan cobayas humanas africanas para
experimentar y lucrarse. Pero también de ese continente que tanto tiene que enseñarnos de sabiduría, de compartir, de espiritualidad, de paciencia, de solidaridad y de humanidad. 

Por eso he querido enviaros este mensaje que tiene como centro una preciosa historia africana, que nos habla de la canción que nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos. Espero que os guste, que os haga bien y que nos haga a todos sensibilizarnos más con nuestros hermanos africanos, apoyando campañas que ante todo fomenten el desarrollo de los pueblos, y colaborando en todo aquello que sea denuncia de las injusticias que se cometen hacia ese hermoso y sufrido continente africano, llamado también continente de la esperanza. No defraudemos esa esperanza. 

Son muchos los africanos que llegan a nuestras costas europeas buscando una vida más digna. Seamos buenos samaritanos con ellos y exijamos a nuestros gobiernos, que en vez de vallas y muros, construyamos puentes de solidaridad y cooperación. Que tengáis una feliz semana, que humanicéis vuestras relaciones y que no dejéis de hacer sonar la canción que todos llevamos dentro: la canción de que nos habla de la bondad del corazón. 

Con todo cariño.

Diego Millán García, C.S.V.