REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"La mejor belleza"
Queridos amigos y amigas:
En un nuevo domingo suavemente otoñal,
con la luz recién amanecida, mi pensamiento vuela hacia vosotros y se hace
mensaje de palabra y de corazón. No puedo evitar emocionarme cuando pienso en
el milagro de la amistad y en este milagro virtual que cada semana me pone en
contacto con vuestros pensamientos y corazones. Tampoco puedo evitar recordar
hoy, como lo hace toda la Iglesia, a una santa muy querida para mí: santa
Teresa de Ávila, la gran santa Teresa de Jesús. Mujer de extraordinaria fuerza
y realismo, escritora universal, santa y mística de sublime ejemplo, enamorada
de Dios. Siempre me ha maravillado su sencillez y su gran profundidad de alma.
Nada de mujer y santa
ñoña. Mujer y santa extraordinariamente normal. Como todos lo grandes santos,
ejemplos que nos señalan otra ruta, otro camino, otra forma de ver y vivir la
realidad.
Hoy más que nunca pienso en el testimonio tan actual de santa Teresa y de esas otras grandes Teresas que han enaltecido este nombre como: Teresa Benedicta de la Cruz, Teresa de los Andes, Teresa de Lisieux, Teresa de Calcuta, y las Teresas sencillas, humanas, acogedoras, alegres, cotidianamente santas que yo conozco y tengo entre mis amigas o vosotros conocéis y tenéis entre vuestras abuelas, madres, hermanas, primas, vecinas, conocidas, amigas. ¡ Gracias a todas¡.
En una sociedad que busca el
exterior, la fachada, lo que brilla, lo superficial, Teresa nos invita a una
mirada más profunda, a descubrir ese "castillo interior" donde habita
lo esencial, donde mora Dios, donde somos en realidad lo que somos, sin adornos,
sin excusas, sin maquillaje. También nos recuerda que nuestra vida es una
morada que escala desde lo más simple y exterior hacia lo más sublime y lo más
maravilloso. Porque es posible vivir ya en esta vida, nos recuerdan estas
grandes mujeres, una felicidad plena y llena, una experiencia de encuentro con
el amor incondicional de Dios, sea
como sea el nombre o la idea que tengamos de El.
Pienso que estamos ya un poco hartos de esa felicidad que no es más que camuflamos bajo el nombre de bienestar, o la llamamos placer. Y no es que placer y bienestar no sean algo bueno, claro que lo son, pero no son la felicidad que buscamos de verdad y que nos llena.
Por eso te invito y me invito esta semana, semana en que también yo y mi congregación y todos cuantos colaboran con nosotros, celebramos la fiesta de nuestro Patrono san Viator, busquemos vivir desde una mirada más amable, bondadosa, cercana, comprensiva y compasiva, tolerante, acogedora y profunda, primero hacia nosotros mismos, luego hacia los demás. Descubrirás que vale la pena y desearás ir más allá, al encuentro de quien está en el Origen y Fundamento de nuestra búsqueda más humana y espiritual, esa Fuente de donde brota el agua que sacia nuestra sed más profunda de felicidad. Aunque no tengas una fe definida o una creencia firme, o aunque incluso no tengas creencia alguna religiosa. Porque aunque no lo sepas o no lo nombres, estás habitado y habitada por un Amor que te trasciende, te busca, te ama sin condiciones y te llama a amar gratuitamente y a ser feliz.
El mensaje adjunto de esta semana es un tratamiento de Belleza válido para todos, hombres y mujeres. Ojalá que lo uses. Verás qué excelentes resultados. Y sin tener que pagar nada. Y recuerda aquella maravillosa oración de santa Teresa que la comunidad de Taizé hizo canto: "NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE, QUIEN A DIOS TIENE, NADA LE FALTA. NADA TE TURBE, NADA TE ESPANTE, SÓLO DIOS BASTA". Vive esta semana en paz, confiando. No dejes que las prisas y los ruidos ahoguen lo mejor de ti mismo.
Aprovecho para felicitar a todas
las Pilares, que estuvieron de santo el día 12, y a todas las Teresas que lo
están hoy. Os quiero mucho. A todos, a cada uno y cada una, os llevo en el
corazón y os
recuerdo a menudo en la oración. Besos y abrazos.
Diego Millán García, C.S.V.