REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"La música de la vida"
Queridos amigos y amigas:
Ya he vuelto a la normalidad.
Aunque el colegio comenzó la andadura por el nuevo curso, será mañana cuando
veré las caras de los alumnos que este curso tendré frente y junto a mí. Y es
curioso: a pesar de los años en la educación, siempre parece que fuera la
primera vez, algo que me parece positivo para no caer en la rutina del que no le
afecta ya nada. A mí sí, me afecta, y me
produce un suave cosquilleo en la barriga y me ilusiona pensar que en algo puedo
colaborar en el proceso humano y cristiano de unas cuantas personas en
crecimiento.
Es verdad que educar hoy en España no es fácil, pero también creo que, cuando se pone cariño, ilusión, ganas, y sobre todo cercanía, los adolescentes de ayer y de hoy, reaccionan positivamente.
Hace unos días tuvimos una charla
motivadora para profesores. Ser insistía sobre todo en dos
cosas: cercanía y afecto; fomento de la autoestima y del éxito en los estudios
y en la vida. Claves para lograr una motivación positiva de los alumnos. Y eso
lo tengo muy comprobado: el afecto, el interés por el alumno, la preocupación
por su vida, no sólo por sus notas, son fundamentales a la hora de educar. Y
esto vale para los padres y los educadores de cualquier tipo. En fin, no quiero
cansaros más. Quería compartir con vosotros mi vuelta al colegio en un día ya
que presiente el otoño, en un tiempo en que la primavera ya se vislumbra en el
horizonte del hemisferio sur, y mis amigos chilenos se aprestan a disfrutar de
unas largas Fiestas Patrias, lo mismo que otros amigos
del continente latinoamericano. La naturaleza se prodigará de nuevo en unos y
otros lugares a regalarnos su sinfonía de colores y perfumes, amarillos y ocres
en nuestros lares, arcoiris de flores allende los mares.
Y hablando de sinfonías no quería pasar la noticia de la muerte de un gran músico y persona: Luciano Pavarotti. Y hablo de él, no porque su muerte sea más importante o trascendente que la de millones de personas en el mundo que mueren víctimas de guerras, violencia, hambre, enfermedades o soledad, sino porque precisamente su vida no ha sido solamente una dedicación exclusiva y elitista al mundo de la ópera. Se ha ido un gran músico sí, quizá uno de los más grandes, pero, como han destacado muchas importantes personas, se ha ido una gran persona, un hombre comprometido con las causas humanas, que ha puesto su fama y su voz al servicio de una humanidad mejor. Ha puesto su personal nota para hacer que sonara mejor la sinfonía humana de la amistad, de la justicia, de la solidaridad y de la paz.
Y es que en la vida todos, queramos o no, formamos parte de una gran sinfonía de la que somos responsables de su armonía y buen funcionamiento. Todos llevamos dentro un alma de músico, un gusto por la belleza, una inclinación al bien, una posibilidad de amor. Aunque a veces nuestra nota sea discordante.
Os mando un mensaje que nos invita a seguir formando parte de esta gran sinfonía del mundo en la que cada uno interpreta su particular partitura. Una gran sinfonía formada por las pequeñas sinfonías de nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro círculo de amistades, las personas que nos rodean y se cruzan en nuestro camino, los inocentes que nos gritan desde su dolor. Somos pequeñas notas que juntas podemos tocar la más hermosa de las melodías. En una orquesta, como en la vida, nadie sobre, nadie es menos importante, todos los instrumentos son necesarios, cada uno aporta su don.
Deseo que esta semana y siempre aportes tu don especial y único, colabores a que suene bien la música de tu amabilidad, de tu sonrisa, de tu bondad, de tu acogida y de tu solidaridad. Trata de transmitir paz, así como lo hace la música, en especial la música que brota del corazón.
Y ya que en muchas partes se ha celebrado esta semana el Día de la Amistad, pues gracias por estar ahí, por leerme cada semana, por valorar mis mensajes, porque conmigo colaboras en esa hermosa tarea de hacer que suene bien la música divina que todos llevamos dentro, la inolvidable sinfonía de la amistad.
Que tengas una feliz y melodiosa semana y que la hagas feliz también para quienes te rodean.
Con inmenso cariño.
Diego Millán García, C.S.V.