REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"La vida como un espejo"
Queridos amigos y amigas:
Ante todo perdonad mi ausencia del último fin de semana, pero aprovechando los cuatros días de la fiesta de todos los Santos viajé donde mi madre y me fue imposible poder enviaros el mensaje habitual de los fines de semana.
Sigue el calor en Madrid, a pesar de las espectaculares tormentas eléctricas vespertinas que apenas alivian ni humedecen el ambiente, por otro lado tan necesitado de lluvias. Estoy en mi último fin de semana antes de comenzar de nuevo el curso escolar con alumnos. Vuelvo así a la rueda cotidiana de la vida de la que me desenganché durante algunas semanas en el verano. Rueda que por ser rutinaria no tiene por qué ser monótona ni aburrida. Yo, al menos, comienzo siempre con ilusión, con ganas, con expectativas. No creo que la vida sea una rueda que repite siempre la misma canción, sin posibilidades de creatividad o de cambio. No olvido que cada día es nuevo, que cada persona con la que me encuentre tiene siempre un acento nuevo que quizá todavía no descubrí. Y sobre todo, y a pesar de todo, sigo creyendo y confiando en la bondad del ser humano, en su capacidad de hacer el bien, en su potencialidad de amar y ser amado. Y cada año me subo al carro de los utópicos, de los que creen que el mundo puede cambiar y ser mejor, a pesar de las guerras, las amenazas terroristas, el hambre ya endémico, el drama de la inmigración, el deterioro ecológico y tantos otros problemas que muchas veces nos desbordan y superan. Sé que es poco lo que puedo aportar, pero sé que eso que aporte se unirá a esos millones de pequeños gestos de amor que tú y otros muchos millones realizamos cada día sin que salgan en los medios de comunicación.
Hay una hermosa película llamada "Cadena de Favores", donde un niño toma la decisión de empezar a hacer favores a los demás, formando una cadena de amor y solidaridad que va cambiando personas y, con ello, la sociedad. Estoy convencido de que lo que sembramos, recogemos. Por eso os mando esta semana un hermoso mensaje con una conmovedora historia que os invito a leer y a reflexionar con ella. Nos recuerda que el bien que hacemos nos es devuelto como en un espejo. Y también el mal. En nosotros está elegir cada día y en cada momento, qué imagen queremos que nos sea devuelta.
Deseo que vuestra semana esté sembrada de pequeños gestos de amabilidad. Ya sé que no está de moda esta filosofía, pero sé que esta filosofía es camino de auténtica felicidad. La sociedad nos invita en muchos casos a ser agresivos, a desconfiar, a mirar al otro como potencial enemigo. Pero tú no dejes de ofrecer tu sonrisa, extender tu mano, ofrecer tu hombro, acoger en tu casa, enjugar una lágrima. Hazlo sin esperar recompensa, como nos dice Cristo, aunque también él dice que nadie que ofrezca, aunque sólo sea un vaso de agua a un necesitado, quedará sin recompensa. La recompensa de una conciencia tranquila y de un alma en paz. Y por supuesto, la recompensa de ser más feliz y vivir con más auténtica calidad de vida.
Hemos recordado estos días pasados a dos personas que creyeron y practicaron esta filosofía del amor y de los detalles pequeños de amabilidad: el padre Luis Querbes, fundador de la Comunidad de San Viator, y la Madre Teresa de Calcuta, figura pequeña de estatura pero un gigante de la solidaridad. Ellos, y tantos otros, nos animan a no decaer en el intento de ser mejores, de buscar hacer el bien, de sembrar semillas de paz y de esperanza, de colaborar en la construcción cotidiana de un mundo mejor.
Feliz comienzo de curso escolar y pastoral a unos. Feliz tercer trimestre a otros. Felices Fiestas Patrias a mis amigos chilenos. Feliz día, feliz semana a todos. Con mucho cariño
Diego Millán García, C.S.V.