REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Los amigos son como árboles"
Mis queridos amigos y amigas:
aunque estoy ya de vacaciones y ando de un sitio para otro, aprovecho mi breve paso por Madrid para enviaros con antelación mi mensaje semanal que con tanto cariño os mando. Mientras pueda este verano, lo haré.
Con la excusa de visitar a un grupo de alumnos que están de campamento scout en los Pirineos aragoneses, he viajado hasta allá conociendo preciosas ciudades medievales como Mendinaceli, Aínsa y Daroca; catedrales góticas que nunca había visitado como la de Huesca, Barbastro y la Seo de Zaragoza, preciosas por cierto; la siempre imponente basílica del Pilar en Zaragoza, en donde hacía años que no estaba. Todas maravillosas obras del ser humano que durante siglos convirtió las iglesias en catequesis en piedra viviente y en expresión comunitaria de la fe.
Y junto a la obra humana, la impresionante belleza de la naturaleza en su más genuino esplendor. Los valles pirenaicos son cada uno una pieza maestra de esa gran sinfonía natural que son los montes Pirineos, en la frontera con Francia. Imposible no extasiarse ante tanta majestuosidad, ante tanto silencio solamente interrumpido por el discurrir de los ríos o el trino cantarín de los pájaros. Alfombras verdes de árboles que intentan alcanzar las cimas desafiantes y erguidas de las grandes moles de piedra que circunda vigilantes los antiguos glaciares convertidos en esplendorosos valles. ¡Qué lección de humildad, qué llamada a la contemplación serena, al gustar gozoso de la obra magistral de Dios, presente en la naturaleza, pero sobre todo presente en cada ser humano que nos rodea!.
Y contemplando tanta belleza no pude menos de pensar en cada uno de vosotros, mis amigos y amigas que cada semana nos unimos a través de esta comunicación virtual del afecto que van ensanchando nuestro cariño y fortaleciendo nuestros lazos, aunque muchos de vosotros estéis lejos físicamente, pero tan cercanos en el corazón de este amigo que os quiere y siempre os recuerda, todos y a cada uno y cada una, personalmente, con vuestro nombre.
Por eso he querido que este viaje terminara con un homenaje a la amistad, pero a vuestra amistad concreta, a tu amistad, invitándote a que tú también llenes tu corazón de nombres de amigos, el mejor de los tesoros cuando lo es de verdad.
Y ningún mensaje mejor que el que os mando, donde se compagina la belleza y fortaleza de los árboles con la belleza y fortaleza de los amigos. Para todos vosotros, con inmenso cariño, con el deseo de que tengáis una feliz semana, un feliz verano, o un feliz invierno en el hemisferio sur.
Diego Millán García, C.S.V.