REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Los buenos propósitos"

Queridos amigos y amigas:

Ya he vuelto de mi periplo navideño por las  queridas tierras de mi sur español y andaluz, tierras sembradas con olivos verdes de hojas plateadas y aceitunas negras,  que exprimen en esta época invernal su jugo más sano y suculento, ese aceite de oliva que poner sabor y salud a nuestros cuerpos y vigor a nuestros pasos. Soy, por si no lo sabes, de un pueblo milenario llamado Porcuna, cruce de culturas, encaramado sobre una atalaya blanca, barco de piedra sobre un inmenso mar de olivos. Allí, en el sosiego y la paz que parecen detenerse en tantos pueblos, me he recuperado y renovado al calor del corazón, la bondad y la ternura de mi madre Isabel, y de tantos familiares y amigos que siempre me brindan una acogida calurosa. Gracias a todos los que hacéis que mi paso por mi pueblo sea un permanente, relajante y reparador paseo por las raíces de mi existencia, que siempre se nutren de amor y se renuevan en la alegría y el optimismo característico de nuestro ser andaluz.

Y ya estoy en Madrid. Vuelta al ruido, las prisas, el ajetreo de la gran ciudad. Día hoy de magia y de ilusión en nuestras tierras hispanas, día de Reyes, día de Epifanía, día de los regalos, y casi punto final a las vacaciones navideñas.

Vuelvo a Madrid con las pilas cargadas, con la salud recuperada y con la alforja de mi corazón llena de muchos y buenos propósitos. Ganas de ser mejor, intenciones de cambiar, ilusiones de que siempre hay un espacio para la bondad y la esperanza. ¿Qué sería de nuestras vidas si no tuviéramos estos ritos cíclicos que nos sacuden la modorra y nos invitan al sueño y la utopía? ¡Qué triste existencia la de girar rutinariamente como noria que nunca llega su destino o camino que no conduce a ninguna meta!

Pero no, el ser humano es siempre un proyecto en constante posibilidad, nunca resignado lamento de un futuro imposible. Estamos llamados a más y a mejor. Por eso es hermoso ver y  escuchar tantos y tan buenos deseos en el comienzo del año que desgraciadamente, paso   a paso, poco a poco, van cayendo en el pozo de los olvidos. Y es que nos falta recordar lo que el otro día, con mucha razón, leía a un prestigioso psiquiatra español: la voluntad decidida, metódica,   insistente de querer cambiar. No basta subirse a las plácidas alas de los deseos si no se aterriza en los proyectos prácticos y cotidianos de los objetivos posibles y de los medios realizables. Sin la voluntad, los deseos, por buenos y nobles que sean, sólo producen constantes frustraciones y deseos de abandonar y de seguir como estábamos. Deseamos a la paz, pero no hacemos nada por erradicar nuestras conductas agresivas; nos concienciamos de la importancia de cuidar el  medio ambiente, pero no estamos dispuestos a renunciar a ninguno de nuestros hábitos consumistas y contaminantes; pedimos la igualdad, pero nos sublevamos si alguien osa quitarnos nuestros privilegios; se nos llena la boca con la palabra amor, pero seguimos aferrados a nuestro egoísmo recalcitrante; soñamos con cambiar el mundo, pero se nos olvida que el mundo empieza en nosotros mismos, en nuestra familia, en nuestros ambientes más cercanos.

Te mando un hermoso mensaje para poner alas a tus mejores deseos y caminos concretos y personales a tus utópicos ideales. No quieras cambiar muchas cosas: un largo camino comienza por un pequeño paso. No te acomodes a lo trillado, a lo fácil, a lo que todos transitan. Recorre caminos nuevos pero posibles, concretos, cercanos. Dios sigue soñando en nuestros sueños de un mundo mejor. No se resigna a que escondamos nuestros mejores talentos. Nos lo recuerda cada día, cada año. Insiste porque nos conoce, nos ha creado, sabe de qué pasta estamos hechos,  confía en nuestras posibilidades, alimenta nuestras utopías, impulsa nuestros pasos. Cree que tú y yo queremos lo mejor, queremos ser felices, y sabe que podemos si nos ponemos manos a la obra, desde hoy mismo, sin esperar ni engañarnos con ese siempre excusante "lo haré mañana" pero que nunca llega a hacerse realidad.

Hoy es un día especial, tanto si se celebra con mucha parafernalia como ocurre en España y en  algunos otros países, como si apenas pasa desapercibido. Hoy la fe cristiana recuerda que Cristo no ha venido para unos pocos, que no es exclusivo de ninguna raza ni pueblo ni cultura. Hoy Dios nos dice que es un Dios Padre de todos, que quiere que el mundo camine unido y en paz hacia Él, representado en aquellos sabios o astrólogos de Oriente, los famosos Reyes Magos,  reflejo de todas las razas de la tierra que anhelan y buscan un mundo mejor.

Deseo que tú también unas tu voz y tu persona al coro de tantos millones de seres humanos que en esta tierra nuestra cada vez más globalizada y multicultural no dejan de cantar ni de luchar por la utopía y el sueño posible de un mundo, una naturaleza, un universo, una familia, un lugar de trabajo, una sociedad, una cultura, un país, un pueblo, una persona donde reinen la paz, la solidaridad, la armonía, la justicia, el perdón, la alegría del compartir, la amistad que vence las fronteras, el amor que lleva a la felicidad.

Déjate inundar por el torrente de sensaciones que producen estas imágenes, esta canción, estos hermosos sentimientos. El montaje sigue automáticamente casi hasta el final. Luego tú lo manejas y puedes de nuevo escuchar plácidamente la canción. Espero que te guste y te haga bien y te ilusione. No olvides lo que dice la canción: Cada vez somos más.

Te mando también una breve reflexión que deseo te ayude a vivir con alegría, realismo, decisión y mucho amor este tiempo que sigue a la Navidad y que tú puedes hacer que sea siempre un tiempo nuevo, ilusionante y mejor.

Mi cariño inmenso para ti, amigo y amiga, estés en el frío hemisferio norte, en el templado trópico y ecuador, o en el caluroso y veraniego sur del mundo.

Tu amigo.

Diego Millán García, C.S.V.

POEMA: AHORA EMPIEZA LA NAVIDAD

 

Cuando se termina
el canto de los ángeles.
Cuando se apaga
la estrella del firmamento.
Cuando los reyes
vuelven a sus palacios.
Cuando los pastores
se reúnen con sus rebaños.
...¡entonces empieza
la tarea de Navidad!
Encontrar al perdido,
curar al decaído,
alimentar al hambriento,
liberar al prisionero,
reconstruir las naciones,
llevar la paz a los hermanos,
hacer música con el corazón.