REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Menú para el alma"
Queridos amigos y amigas:
Amanece este domingo último de Febrero con la tristeza melancólica de las despedidas. Madrid sumergida bajo unos cielos grises que lloran finas lágrimas por un invierno que sólo desplegó suaves maneras y que está pasando de puntillas, como no queriendo detenerse por estos pagos castellanos del norte del mundo. Mañana perezosa que se pega entre las sábanas, remolona y somnolienta, como queriendo retrasar la salida de un sol que se resiste a acompañarnos.
He recordado también esta mañana un pensamiento que escuché hace no muchos días: la religión cristiana surgió en una comida, arrancó de una cena de amigos, reunidos en íntima tertulia, sosegados a la luz de un encuentro sin prisas, aderezado con palabras intensas y conmovedoras, confidencias de corazones que aman.
Comer es más que un hecho biológico, es encuentro, es confidencia, es palabra, es mirada, es compartir proyectos. Se come para nutrir el cuerpo, sí, pero comer es ante todo un rito para socializar y alimentar el alma. Comer rompe barreras, fomenta risas, abre corazones, sosiega el alma, nutre amistades, esponja la vida.
Hoy estamos convirtiendo la vida en una carrera estresante donde todo se hace rápido. No hay tiempo ni para comer. Tampoco lo hay para conversar, para escuchar, para mirarse por dentro. No quedan minutos de calidad para la familia y los amigos. Se come sin degustar, se vive sin saborear. Es la vida "ligth", la vida sin profundidad, la vida en una superficie movediza y caprichosa que sólo deja a veces el poso de un hastío sin sentido.
Pero hay otra salida, hay otro camino, hay una alternativa. Hay vida con sentido, hay lucha con esperanza, no hay felicidad sin amor. La Cuaresma, un domingo más, toca a nuestras puertas y nos ofrece un producto que no caduca, un agua que no se agota, una alegría que no se apaga. Siempre se ha visto este tiempo como unos días de ayuno y de abstinencia, de tristeza y de negación. Pero no es así, hoy te mando un menú especial, un menú que alimenta el alma, una comida que es gratis pero de unas consecuencias energéticas y saludables que perduran en el tiempo, unos alimentos digestivos y ecológicos. Es un menú cuaresmal que hay que compartir en familia, al que hay que invitar a los amigos, en cuya mesa hay que sentar a los pobres, regado con el sabroso vino de alegría que brota del amor.
Hoy muchos brindarán en Hollywood porque sus películas o actuaciones fueron dignas del reconocimiento internacional y se retratarán eufóricos posando estatuilla en mano, cual fetiche salvador. Nombres que pasarán a la historia del cine. Fantásticas películas nominadas, recomendadas visiones, memorables interpretaciones. También fiesta que huele a montaje y a circo, a vacío desfile de vidas maquilladas.
Ahí no figurarán nuestros nombres. ¡Qué importa! Hay que ganarse el "oscar" diario del trabajo bien hecho, de la entrega generosa, de la sonrisa abierta, de la mano tendida, de la lucha solidaria, del compromiso por la justicia, de la mesa compartida. No figuraremos con ello en ninguna portada de revista glamorosa. Pero nuestros nombres estarán inscritos en el mejor de los libros, el Libro de la Vida del que Dios lleva registro, ese Libro que perdura en los anales de la historia de las personas anónimas que llenaron nuestro mundo de bondad y de esperanza.
Os mando un menú con recetas especiales de la Cuaresma, una buena dieta para oxigenar el corazón, nutrir nuestra mente y alimentar el alma. Se puede comer a cualquier hora, no acumula grasas ni provoca malas digestiones. Da brillo a los ojos y tersura a la piel. Energiza y activa lo mejor de nosotros mismos. Nos pone en marcha cada día. Nos acerca a Dios. Nos hace más humanos y felices.
Y a propósito de menús cinematográficos algunas recomendaciones: platos fuertes y duros, pero de excelente calidad, como "No es país para viejos" "Cuatro meses, 3 semanas y dos días" ó "En el valle de Elah"; o más digestivos y suaves, pero igualmente buenos como "Juno" o "Caramel".
Os mando también una hermosa reflexión de Deepak Chopra que nos puede ayudar a vivir mejor nuestra semana y nuestra Cuaresma, liberando nuestro cuerpo y nuestro espíritu de alimentos tóxicos y nocivos que envenenan la sangre y esclerotizan el alma.
Deseo que vivas con intensidad cada día, que compartas con otros la mesa del encuentro y de la amistad, que riegues tu semana con el vino oloroso de tu sonrisa, tu amabilidad y esa alegría que te brilla en los ojos limpios que ven con el corazón y acogen con la mirada. Regala gratuitamente el agua vida de tu amor a tanto sediento de ser escuchado, de recibir ánimo, de encontrar una luz, de recobrar la esperanza, de experimentar el perdón, de sentir una mano amiga, una palabra amable, una brisa de ternura y de felicidad.
Con todo mi cariño de amigo. ¡ Y buen provecho!
Diego Millán García, C.S.V.
MENÚ ECOLÓGICO DE SABIDURÍA
Escucha la Sabiduría de tu cuerpo que se expresa a través de las señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas una conducta determinada, pregúntale a tu cuerpo: "¿Cómo te sientes acerca de ésto?". Si te contesta con señales de malestar ¡cuidado! Si te responde con alegría y comodidad ¡Adelante!
Vive en el momento presente, es el único que tienes. Pon tu atención en lo que es y contempla su plenitud a cada instante. Ten una aceptación psicológica total y absoluta de que este momento es como debe ser. ¿Cómo podría ser de otra manera? Este momento es como es, porque el Universo es como es. No luches contra el universo. Tómate un tiempo para estar en silencio y acallar el diálogo interno. Guíate por tu intuición y no por interpretaciones impuestas externamente de lo que es bueno y de lo que no es. Renuncia a tu necesidad de aprobación y aceptación. Esta decisión nos da una gran libertad. Cuando reacciones con agresividad o con violencia ante una persona, una situación o una circunstancia, reconoce que luchas contra ti mismo. No seas tan duro contigo. Cuando reacciones con demasiada intensidad hacia alguien, ya sea en amor o en odio, reconoce que esa persona es un reflejo de tu ser. Utiliza la relación como espejo para guiar tu evolución espiritual. Suelta la carga del juicio y te sentirás mucho más ligero. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea a través de la comida, la bebida o las emociones tóxicas. Reemplaza tu comportamiento motivado por miedo, por comportamiento motivado por Amor. Comprende que el mundo físico refleja el proceso de nuestra propia conciencia. Es importante limpiar el medio ambiente de desechos tóxicos y de la basura que contamina nuestra Tierra, sus ríos y sus océanos; pero, es mucho más importante limpiar las ideas tóxicas que contaminan la mente humana.