REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Maravillosas mujeres"

Queridos amigos y amigas:

Os escribo en esta noche especial de eclipse de luna, en el comienzo de este marzo que el antiguo refrán español catalogaba como ventoso y que, junto al abril lluvioso hacían a mayo florido y hermoso. Claro que eso sería antes, porque este año viene más primaveral que nunca, con sus almendros en flor, esos almendros de nata que cantaba el gran poeta Miguel Hernández en su
"Elegía a Ramón Sijé" de su Orihuela natal, y que ya inundan nuestras ciudades, pueblos y campos con sus mantos blancos de inconfundible belleza. Y siempre me pregunto qué sería de nuestras vidas y de nuestro mundo sin este retorno del ciclo de las estaciones, sin esta belleza natural que nos remite a esa otra gran Belleza sobrenatural, invisible a nuestros ojos humanos, pero que presentimos en la belleza de este mundo. 

Una belleza que tiene su mejor exponente en la mujer, a la que hoy quiero rendir mi particular y personal homenaje, ya que se acerca el día 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, o sea, de toda mujer, porque no hay mujer que no sea trabajadora, dentro o fuera de la casa o del hogar. 

Mujeres que han llenado y siguen llenando el mundo de ternura, de detalles, de humanidad, de gusto por lo hermoso y lo sencillo. Mujeres que han salvado familias y han detenido guerras. Mujeres que han dado muestras de un heroísmo y de una valentía sobrehumanas. Mujeres que viven cerca de nosotros, que son nuestras madres, nuestras esposas, nuestras hijas, nuestras amigas. Mujeres que muchas veces han sufrido y siguen sufriendo persecución, discriminación,
violencia, desigualdad, falta de educación y de oportunidades. Mujeres fuertes de todos los tiempos que han irradiado la Bondad y la Belleza de Dios. 

Os quiero invitar a que conmigo agradezcamos y valoremos a las mujeres de nuestras vidas, que les manifestemos nuestra admiración y les expresemos nuestro amor. 

Y a vosotros, mis amigos hombres, os pido que nos sigamos enriqueciendo con esos valores femeninos que tanto bien nos hacen, aunque a algunos les parezcan signos de debilidad, pero que para mí son expresiones de fortaleza humana y espiritual. Valores como la ternura, la bondad, el gusto por lo bello, el detalle, la comunicación, la intuición, la inteligencia emocional, el amor
incondicional, la expresión de las emociones, la espiritualidad. 

Pero no se trata de ser feministas radicales, en oposición de unos y otros. Hombres y mujeres estamos llamados a complementarnos y a enriquecernos con nuestras cualidades y dones particulares, para construir entre todos un mundo más humano, justo, solidario y en paz. Os mando un hermoso testimonio de una gran mujer y actriz: Audrey Hepburn, nacida en Bélgica en 1929 y fallecida en 1993, tras una vida llena de éxitos en el cine con películas inolvidables como "Desayuno con diamantes", "Vacaciones en Roma", "Historia de una monja" o "My Fair Lady". Pero por lo que realmente destacó, aparte de su belleza y elegancia, fue por su humanidad y solidaridad. Nombrada embajadora de UNICEF, dedicó los últimos años de su vida a llevar consuelo y esperanza a los más necesitados de nuestro mundo, incluso estando ya diagnosticada de cáncer.

Ella es uno ejemplo entre millones de mujeres que han dejado y siguen dejando huellas de bondad y de esperanza, de inteligencia y de fortaleza, de amor incondicional, callado y anónimo muchas veces, de fe y de amabilidad en nuestro mundo y en nuestra historia. 

Desde esta página quiero denunciar y rechazar toda discriminación y atentado contra la dignidad hacia las mujeres. Abogo por la igualdad de oportunidades en el mundo laboral y en el equilibrio de la vida de trabajo y de familia, y por un mayor reconocimiento a su dignidad en la Iglesia. A vosotras, mis amigas, a ti, amiga con nombre y rostro, quiero hoy decirte "gracias" por tu amistad, por todo lo que me has enriquecido, por todo lo que me has dado, por tu apoyo y cariño en tantos momentos, por tu incondicionalidad. No dejes de ser tú misma y sigue siendo luz, paz, amor, bondad, amabilidad, ternura, detalle, alegría. A vosotros amigos hombres, a ti amigo, quiero invitarte a dar gracias por las mujeres de nuestras vidas, a valorarlas, a quererlas y agradecerlas por todo el bien que nos hacen y hacen a la humanidad. 

En especial quiero rendir un homenaje de admiración a esa santa mujer que es mi madre Isabel, a mi hermana Maruja y a todas las mujeres de mi familia. Te mando además una hermosa reflexión para empezar bien la semana, recordando y reviviendo los días hermosos, con memoria agradecida, que nos invita a mirar lo bueno y lo positivo de las personas y de las cosas. Seguid contando todos y todas con mi amistad. Besos y abrazos. 

Vuestro amigo. 

Diego Millán García, C.S.V.