REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"No lo dejes para mañana"
Queridos amigos y amigas:
Ante todo perdonad mi ausencia del último fin de semana, pero aprovechando los cuatros días de la fiesta de todos los Santos viajé donde mi madre y me fue imposible poder enviaros el mensaje habitual de los fines de semana.
Gracias en todo caso a todos aquellos que se han preocupado por mí y por mi salud. Estoy perfectamente bien, gracias a Dios.
Yo soy de los que pienso que las cosas hay que decirlas en vida. Y estoy muy tranquilo a este respecto. Desde hace unos años le vengo diciendo a mi madre todo lo que la quiero y todo lo que la admiro. Y no me reprimo a la hora de decirles a quienes me rodean, a mi familia, a mis amigos, el mucho afecto que siento por ellos y la suerte que tengo de haberlos conocido y querido.
Aunque siempre pienso que puedo
hacerlo más y más a menudo, sin ser empalagoso, claro, y respetando la
sensibilidad de cada uno. Y es que veo que nuestra vida se pasa entre lamentos
de lo que pudimos decir y
no dijimos, lo que pudimos hacer y no hicimos, lo que pudimos expresar y no
expresamos.
Nos pasa en todos los ámbitos, pero sobre todo en el emocional. Siempre creemos que con hacerlo de vez en cuando, o con haberlo dicho una vez, es suficiente. Incluso pensamos que esos detalles no son importantes, que importa la vida práctica.
Yo no creo eso. A todo el mundo,
incluso a los más fríos, nos gusta que nos acaricien con las manos o con
las palabras; que nos digan a menudo lo a gusto que están con nosotros; que nos
animen reconociendo
nuestras cualidades o lo bien que hicimos esto o aquello; que se acuerden de
nuestros cumpleaños y santos; que estén presentes los seres que amamos en los
momentos duros de la vida; que simplemente alguien descuelgue el teléfono y nos
diga "hola", estoy pensando en ti y quería saludarte, porque hace
tiempo que no sé nada de tu vida; que alguien se presente un día con un
regalito de esos que no tienen mucho valor económico, pero que expresan el cariño
y lE que hayan pensado en nosotros...y así tantos otros detalles.
Alguien dijo que somos seres de tacto, de piel, y que, como los animales, necesitamos ser acariciados y queridos.
Bueno, pues éste es el precioso mensaje que os mando hoy: que no esperéis a que sea demasiado tarde para cultivar los buenos sentimientos, los buenos deseos, las caricias, las hermosas palabras, las amables expresiones, el gratificante agradecimiento. Cuesta poco, y vale tanto. Lo tengo comprobado por la propia experiencia.
¡Gracias a todos por acoger cada
semana este mensaje que no pretende ser más que un canal de cariño y de cercanía
para con todos vosotros. ¡Gracias por vuestra amistad!. Os quiero mucho. A
todos y cada uno y cada una en particular.
Diego Millán García, C.S.V.