REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Ordenar y limpiar la vida"
Queridos amigos y amigas:
Supongo que como en vuestros pueblos y ciudades, también en mi ciudad, Madrid, ya están engalanadas las calles con la iluminación navideña.
Y, aunque todo no es precisamente espíritu religioso, sí al menos parece que la gente en estos días, aparte de comprar frenéticamente, saca de sí los mejores sentimientos: se acuerda de los pobres, se acerca a sus familiares, le entra una especie de ternura y amabilidad quizá borradas a lo largo del año, incluso se hace la ilusión de que al menos por unos días es posible la paz en el mundo.
Pero, claro, mucho de eso se queda en puro sentimentalismo que se lleva el viento del nuevo año.
Los cristianos hemos comenzado este domingo un tiempo de preparación a la Navidad llamado Adviento, un tiempo para pensar, reflexionar y poner nuestra vida en orden. Y es que la rutina de la vida va haciéndonos entrar en la monotonía de los días y hacemos también monótono el amor, la fe, los valores esenciales que nos hacen felices.
Nos renovamos en muchas cosas: hacemos cursillos para ponernos al día en el trabajo; vamos al gimnasio para cuidar el cuerpo y la salud física; estamos al día en el último grito de ordenadores, mp3, tecnologías varias; no dejamos de vestir a la última moda; incluso renovamos el coche, o quizá la casa.
Pero, desgraciadamente, nos olvidamos de limpiar, ordenar y poner al día nuestro espíritu, nuestra alma, lo más adentro que tenemos, nuestros sentimientos. Y esto vale para cristianos y no cristianos. Porque todos somos humanos y todos necesitamos renovarnos en todos los planos de la vida.
Bienvenido, pues, Adviento como tiempo de limpieza interior, como tiempo para dedicar más y mejor a nosotros mismos y nuestra familia, como tiempo para sacar afuera lo mejor de nuestros sentimientos. ¿Quién no necesita un buen aseo en su vida?.
Hace poco leí la noticia de que el Dalai Lama se había reunido con 30 mil neurocientíficos de todo el mundo para exponer los beneficios físicos y psíquicos de la meditación y la oración.
La ciencia demuestra que meditar activa regiones del cerebro que tienen que ver con nuestros sentimientos positivos y, en definitiva con nuestra felicidad. Hasta la ciencia nos dice que es bueno dedicar un tiempo a nosotros mismos en esta época de prisas y superficialidades.
Es lo que nos dice el mensaje de esta semana que espero que os guste y os sirva. Será la mejor manera de preparar una Navidad más cristiana, más solidaria, más sencilla, menos consumista, más familias, más humana.
Y, desde luego, la manera mejor de que no nos manipulen y nos conviertan en puros objetos de consumo y en robots mecanizados de nuestra sociedad capitalista, que genera en tantos lugares, también entre nosotros, tanta desigualdad y tantas bolsas de las más variadas pobrezas. Pues eso, que nos aproveche el Adviento, y que dediquemos estos días a hacer una limpieza en profundidad de nuestras almas y de nuestras personas.
Con todo cariño.
Diego Millán García, C.S.V.