REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Ser para los demás"

Queridos amigos y amigas:

Escribo este mensaje bajo un cielo encapotado y gris que llora intensamente sobre Madrid y empapa de nuevo con sus lágrimas regeneradoras los campos verdecidos que esconden en sus vientres los frutos que el verano de este hemisferio norte pronto alumbrará. Bendita lluvia que refresca, purifica y siembra vida, aunque en nuestras ciudades para algunos sea accidente molesto e inoportuno. 

Y esta imagen de la lluvia me recuerda esa otra lluvia necesaria para nuestras almas y corazones que muchas veces se resecan bajo el sol abrasador del materialismo y de la indiferencia egocéntrica que nos invade. Me preocupa que no sepamos armonizar el progreso material con crecimiento humano y espiritual que no nos haga perder  ni la cabeza ni el corazón.

¡Qué hermosa fiesta la que los cristianos celebramos este fin de semana, una de las más importantes y de las más actuales, la fiesta de Pentecostés!  Ese día en que, según la Biblia, descendió una lluvia de fuego incandescente que calentó los corazones y empapó los espíritus de aquellos hombres y mujeres temerosos, paralizados y escondidos que, por la fuerza misteriosa pero real del Espíritu de Dios, se transformaron en testigos valientes y convincentes, portadores de una maravillosa noticia para la humanidad: que todos los hombres y mujeres de nuestra tierra somos hijos de Dios, hermanos unos de otros y llamados a construir una sociedad en donde todos tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades de una vida digna y feliz.

Esta comunidad, hoy extendida por el mundo, con una historia de luces y de sombras, pero con una estela sembrada a los largo de los siglos de humanidad, belleza, bondad, solidaridad, esperanza y alegría, nos sigue recordando y llamando a una vida integral, donde no haga falta excluir a Dios para elevar a los hombres, donde podamos compaginar familia y trabajo, actividad y amigos, progreso y solidaridad, prisas y oración, mente y corazón, salud y bondad, ciencia y fe. ¿Tan imposible será? Quizá es que hace falta creerlo de verdad, quizá es que solos no podamos, quizá necesitemos como aquellos discípulos, encerrados en sí mismos, que una lluvia renovadora y que un fuego abrasador nos remueva el alma, nos caliente el corazón y nos vivifique el espíritu. Quizá sea un buen día hoy para ser humildes y pedir, con la fe que cada uno tenga, no importa si es grande o pequeña, que el Espíritu de Dios que habita ya en nuestro interior despliegue el viento huracanado de su Amor para hacernos despertar, para salir de nuestros letargos, para ensanchar nuestras miradas, para abrir nuestros ojos apagados, para extender nuestras manos solidarias, para ofrecer sonrisas generosas y palabras consoladoras, para extender por el mundo el perfume inagotable de ese Amor que es fuente de vida y de felicidad, y semilla y fermento de un mundo donde definitivamente desaparezcan las guerras; las dictaduras inhumanas y crueles como la de Birmania, que estos días está negando la ayuda internacional a su pueblo devastado por la fuerza incontrolable, aunque previsible, de los huracanes; las desigualdades; las injusticias; el hambre que amenaza incrementarse como "tsunami silencioso" a causa del encarecimiento del arroz, destinado a bio-combustibles para el mundo desarrollado que puede aumentar la miseria y la muerte en cientos de millones de personas; la discriminación sexual, religiosa o cultural; los fundamentalismos que siguen esparciendo terror y utilizando blasfemamente el nombre de Dios para sus desvaríos suicidas.

Si El Espíritu de Dios fue capaz de hacer que se entendieran, como nos dice la Biblia en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, gentes de tan diferentes procedencias, cómo no hará posible, si le ayudamos con nuestro esfuerzo, que el Babel de culturas, idiomas, ideologías, religiones que conforman nuestra tierra, pueda ser el Pentecostés de la unidad, de la fraternidad y de la paz. No es fácil, requiere primero de nuestra propia transformación personal, pero en absoluto es imposible. Basta que todos nosotros lo intentemos en los pequeños detalles y acciones de cada día, comenzando por nuestra familia y nuestro entorno más cercano, e involucrándonos en movimientos sociales, religiosos, políticos o culturales que trabajen activamente en la defensa de los derechos humanos y en la edificación de una aldea global unida, justa y solidaria.

Os mando un hermoso mensaje en imágenes, música y palabras, que nos invita a hacer de nuestra vida y de nuestra profesión un camino de entrega, generosidad, bondad, ayuda, servicio y solidaridad con quienes sufren y nos necesitan. En la vida, se nos dice, no estamos sólo para tener, poseer, acaparar, triunfar. En la vida estamos para ser y ser para los demás. No hay mayor felicidad que hacer algo útil por los demás, aunque sea muy sencillo, como una sonrisa, una mano amiga, una palabra esperanzada, un corazón acogedor.

También os envío una reflexión para vivir la vida en positivo, para no desalentarnos en las dificultades. Nos dice este mensaje y la Biblia que a quien confía en Dios y quien ama de verdad todo le sirve para bien, incluso los mayores problemas, y que hay que mirar siempre hacia delante con esperanza porque "si Dios cierra una puerta, siempre abre una ventana".

Los madrileños, de origen y de adopción, celebraremos este próximo día 15 la fiesta de su patrón san Isidro, un sencillo cristiano que se hizo santo compaginando su trabajo de labrador y su vida de esposo y padre de familia, con su oración y su fe. ¡Felicidades para todos los Isidros, los agricultores y los habitantes de Madrid, mosaico y crisol ahora de tantos pueblos, culturas y religiones diferentes!

Reitero mi felicitación a mis amigas mujeres y madres de Chile que este próximo domingo celebran el Día de la Madre.

Y una felicitación especial final para un grupo cristiano de mi Colegio San Viator de Madrid que se llama CAL, y al que pertenecen muchos niños, jóvenes y familias que viven su fe en comunidad y la transmiten y celebran con sencillez y alegría. Hoy celebran 30 años de existencia y de buen hacer. ¡Felicidades a padres, monitores, religiosos de san Viator, niños y jóvenes que forman esta hermosa familia cristiana… y seguid adelante con entusiasmo y alegría!

Os deseo a todos, amigos y amigas, a nivel general y personal, una semana llena del Espíritu de Dios, que no es otra cosa que llena de fe, esperanza y amor.

No olvidéis y no olvides que siempre estás en mi corazón y en mi oración. Con inmenso afecto de amigo. 

Diego Millán García, C.S.V.

POEMA-REFLEXIÓN: EN OCASIONES

En ocasiones todo nos parece carente de recursos.
En ocasiones el reloj no se detiene o corre despacio.
En ocasiones nos resulta la vida aburrida.  En ocasiones todo lo vemos y sentimos en plan negativo.
En ocasiones, algo nos azota y hace encontrarnos mal. En ocasiones el día nos parece noche.
En ocasiones los detalles parecen olvidados.
En ocasiones nos sentimos tristes y solos sin más. En ocasiones alguien parece traicionarnos.

En estos casos, me gustaría transmitirte que pese a todo,  LA VIDA ES PRECIOSA.

Que el sol alumbra cada día,  y que eso que hoy te resulta penoso, mañana lo verás mejor, pues, cada noche una estrella te acompaña y está contigo.  Pero particularmente me encantaría decirte: Cuando te suceda esto,  cuando las fuerzas te empiecen a flaquear, CONFÍA:

Alguien estará ahí para tenderte una mano.  Cuando las nubes no te dejen ver la claridad del sol, apártalas, pues de otra forma no lograrás ver las estrellas, sino la oscuridad de la noche.  Cuando no puedas dormir cada noche, sueña. Sólo se cumplen aquellos sueños de quienes los tienen.  Cuando alguien te falle sin más, no te detengas nunca, perderás tú, no él. La vida se encargará de recordárselo. Cuando tengas un buen amigo consérvalo, es el mejor regalo, es la mayor fortuna que puedes tener,  ya que éste jamás te fallará. 

Y no te olvides cada día al levantarte de dar gracias por lo que tienes, lo que tuviste, lo que quedará siempre atrapado en tu corazón, esas personas que siempre estarán contigo aunque físicamente ahora no lo estén.  Sólo de esta forma podrás lograr esa paz interior tan deseada, la tuya, y lo que es mejor, la de los tuyos.