REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Servir es amar"

Queridos amigos y amigas:

Hace tiempo leí algo que siempre me gustó. Decía que, entre otras cosas, para mantenerse vivo y feliz había que darse el gusto de conocer en el año algún lugar nuevo donde nunca se hubiera estado antes. Pues yo debo de estar bastante vivo y feliz porque en estas dos últimas semanas he visitado varios lugares nuevos para mí: Lisboa, Fátima, Coimbra...y este fin de semana Palencia, ciudad castellana cercana a Valladolid. Y en realidad he disfrutado de la grandiosa belleza creada por el ser humano y la inalterable hermosura de la naturaleza creada por Dios. Y sea contemplando la inmensidad de la desembocadura del río Tajo en su agonía hacia el océano Atlántico, aferrándose a la ciudad de Lisboa sin quererse despedir; solazándome espiritualmente en ese remanso de paz que es el santuario de Fátima; meditando a orillas del apacible río Carrión en su paso serpenteante por Palencia. Sea admirando el imponente claustro de los Jerónimos o los impresionantes puentes sobre el río Tajo en la bella capital lusa, o saboreando la antigüedad universitaria de Coimbra, o deleitándome de la serena belleza gótica de la catedral palentina,
esa "Bella desconocida" que cobija en sus entrañas la cripta visigoda y prerrománica de san Antolín. Sea en la acogida calurosa y cariñosa de María do  Carmo y los Misioneros del Espíritu Santo en Lisboa; sea en las Religiosas Reparadoras del Sagrado Corazón en Fátima; sea en mis amigos Miguel y José Angel de Palencia. En todo y en todos he visto una actitud que me emociona y me hace seguir creyendo en la Resurrección de Cristo: la actitud de servir, que es la actitud del amor. 

Vivimos en un mundo donde todos quieren o queremos destacar, donde todos buscan o buscamos ser reconocidos, famosos, importantes, muchas veces al precio de lo que sea, incluso  perdiendo la propia dignidad y la mínima humanidad, pasando por encima de quien sea y como sea. Creemos que importante es quien destaca y a quien se le rinde pleitesía, quien tiene una cuenta abultada en el banco o luce el mejor de los últimos modelos de coche.

Pero la realidad profunda de la vida nos dice que es más feliz quien hace algo por los demás, quien se entrega, quien sirve con amor a los que lo necesitan. 

El mismo Dios quiso estar entre nosotros como "El que sirve". 

El hombre y la mujer de nuestros días se sienten orgullosos de sus conquistas y de sus fuerzas, y todo lo valoran en función lo logrado por sus propias habilidades. Considera que todo es conquista y todo es mensurable con los parámetros de la ciencia y de la técnica. Nada es gratuito. Son muchos los santo Tomás, el apóstol, que quieren ver para creer, y no creen en nada que no
se pueda demostrar por el método científico. La humildad y la gratuidad han quedado desterradas del vocabulario de nuestro mundo postmoderno y materialista.

Pero sabemos que no es así. Lo vivimos cada día. Hay muchas cosas, y son las esenciales, que no se pueden demostrar científicamente ni son cuantificables en términos económicos. La vida es también confianza, es entrega generosa, es servicio sencillo y alegre y desinteresado, es gratuidad, es don. Lo esencial de la vida es sólo visible al corazón: el amor, la amistad, el cariño, la fe. Me encanta ese poema tan hermoso de la poetisa chilena, Premio Nobel de Literatura en 1945, llamada Gabriela Mistral, que nos habla del servicio.

Acompañan sus palabras imágenes de esa naturaleza que sirve siempre con humildad desinteresada: en el trino melodioso de los pájaros, en la belleza multicolor de las flores, en la grandiosa majestuosidad de las montañas, en la serena armonía de los ríos, en la furia desbordada de los mares, en esta primavera que renace y rebrota en explosión de vida resucitada.

Te mando con mucho cariño este mensaje de servicio y te animo a que hagas las experiencia de resucitar esta semana haciendo un gesto especial de servicio a los demás, o que hagas el servicio habitual de tu trabajo cotidiano, sea cual sea, todos son importantes, con más amabilidad y con más alegría. 

También te sugiero que visites algún lugar nuevo que no conozcas, sea de tu pueblo o ciudad o país, o simplemente que disfrutes de alguna buena película que no hayas visto o de la charla relajada con el amigo o la amiga que hace tiempo no ves o que ves todos los días. Disfruta intensamente cada día, cada hora, toda la semana que vuelves a estrenar como si fuera nueva y única. 

Y te recomiendo que no dejes de ver una gran película con que yo disfruté hace unos días. Es una película dura, pero extraordinaria. Se llama "La vida de los otros". Nos recuerda que en las situaciones más terribles hay siempre personas que optan por el bien y por ayudar, y otros que sacan lo peor de sí mismas. Elige tú esta semana sacar lo mejor de ti: la alegría que nace de servir y de amar. 

Con todo mi cariño.

Diego Millán García, C.S.V.