REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN
"Vivir más despacio"
Mis queridos amigos y amigas:
Perdonadme que os insista tanto en esto de vivir la vida más despacio y disfrutarla más. Pero es que me da tanta tristeza que pasemos tan deprisa por los días y que perdamos tantas oportunidades, y que no demos importancia a lo que realmente vale la pena.
Estamos pagando un alto precio por este vivir la vida "sin vivir en mí", como diría santa Teresa de Avila. Vivimos tan afuera de nosotros mismos. Ni si quiera vivimos para los demás. Vivimos para trabajar, para consumir. Vivimos víctimas de un engranaje que nos lleva y nos maneja, y nos impide vivir de verdad.
No, no es que quiera ser extremistas ni alarmista, como si trabajar no fuera importante o como si tuviéramos que vivir del aire. Soy realista.
Yo mismo empiezo a veces los lunes
con todo el ajetreo de las clases y tengo que detenerme a menudo
para ser consciente de que vivo y saborear la vida y fijarme en las personas y
mirar a mi alrededor. Pero veo tanta gente que no tiene lo esencial en primer
lugar, que se meten diariamente en la rueda de la rutina, que se olvidan de
saludar, de sonreír, que se les sube el cargo a la cabeza, que dejan la familia
y los amigos a un lado y centran sus energías en el trabajo o en las
cosas.
Trabajar o estudiar es bueno, y
necesario; tener cosas es bueno, pero la familia, los amigos, la salud, la vida
interior, los sentimientos son más decisivos para la felicidad. Todo en su
justo lugar y en el orden que debe
estar.
Por eso el mensaje de esta semana es una llamada a danzar más lento y a vivir más sosegadamente, dentro de nuestras posibilidades de la vida diaria.
Al menos cuando leas y veas este mensaje, disfrútalo y durante dos minutos olvídate de todo lo demás.
Espero que te guste y te ayude al comenzar la semana.
Con todo mi cariño para ti.
Diego Millán García, C.S.V.