REFLEXIONES POR DIEGO MILLÁN

"Vivir en-amor-a-dos"

Queridos amigos y amigas:

Tras unos hermosos días de formación, renovación y descanso en Valladolid, he vuelto a este Madrid acariciado por el viento fuerte del oeste que nos ha traído lluvias y nuevos retazos del invierno. He recorrido los campos anchos de Castilla, empapándome de historia y de intrigas en el Olmedo de Lope de Vega y del mudéjar. Y allí he meditado sobre el amor, este sentimiento revoltoso que tantas páginas de vida ha escrito y sigue escribiendo en la historia personal de cada ser humano, también de cada uno de nosotros. Y me he acordado de que el próximo 14 de Febrero es el Día de los Enamorados. 

Un día más, un día donde se explotan comercialmente las emociones más nobles al servicio del consumo y la ganancia. Todo eso lo sé, pero qué sería de nuestra vida si de vez en cuando no celebráramos lo que vivimos en la rutina diaria y cotidiana. No importa que sea el 14 de Febrero, o el 24 de Mayo; no importa que sea un lunes o un domingo. Importa celebrar, recordar, renovar,
revitalizar. Importa convencerse de que las cosas importantes hay que resaltarlas y celebrarlas.

Vivimos en un tiempo donde parece que todo se compra y se vende, donde lo práctico ha sustituido a lo idealista. Y nos parece que los detalles, por sencillos que sean, no tienen importancia. Pero la tienen, sobre todo en el amor. Porque el amor tiene memoria y se alimenta
de ella. Porque el amor no hay que darlo por seguro ni por natural, hay que alimentarlo, y eso es fruto de la voluntad de querer amar y poner todo nuestro empeño en lograrlo. Porque no hay un Día de los Enamorados, hay una vida para amarse y para amar. Y es que el amor, sea amor de familia, amor de pareja, amor de amigo, es como una pequeña plantita, frágil y quebradiza, que sólo crece y se fortalece con las palabras, las caricias, los detalles, los aniversarios celebrados, las lunas de miel semanales, o mensuales, o anuales, las tardes románticas compartidas, el beso, el abrazo, la llamada, la carta, el e-mail, el cumpleaños...tantos y tantas pequeñas cosas que nos hacen enamorarnos y permanecer enamorados toda la vida. 

Vivimos tiempos difíciles para el amor. No porque el amor sea difícil, es más es lo que más valoramos y deseamos. Pero se nos olvida que el amor es un arte, que el amor es un proceso, que el amor es camino y meta, que el amor es esfuerzo, que el amor es voluntad, no mera emoción, sobre todo porque el amor es salida de uno mismo para hacer feliz al otro, pensar en el otro, buscar lo mejor para el otro. Y hoy prima la felicidad de cada uno, los intereses de cada uno, la realización de cada uno, y, no lo dudemos, el egoísmo de cada uno. Se cree que el amor dura siempre por el hecho de enamorarse o de comprometerse. Se piensa que el amor crece y se mantiene por sí solo. Se confunde amor con flechazo y con atracción sexual o sensual. Se espera que lo que se vive en el principio dure siempre de esa manera. Y sobre todo se deja de luchar contra los dos enemigos más fuertes del amor, que no son el egoísmo o el odio, sino la rutina y el idealismo. 

Porque el amor se desgasta, no por usarlo demasiado, como cantaba magistralmente Rocío Jurado, sino por no usarlo, por no practicarlo, por no alimentarlo, por no expresarlo. Y por eso el gran aliado del amor es la comunicación, una comunicación que nos va haciéndonos conocer, comprender, perdonar, y seguir creciendo juntos, sin idealismos, desde la realidad de cada uno, buscando el crecimiento del otro y del mío propio.

Yo siempre digo que el amor no se muere nunca, si es amor de verdad y no amor de pacotilla o de momentos, al amor lo matamos por no regarlo y alimentarlo. Y en otro grado, el amor de amistad o de familia tampoco hay que darlo por supuesto ni por seguro, también hay que alimentarlo y valorarlo y expresarlo. 

Te mando un hermoso mensaje que nos recuerda las diferentes etapas y estaciones del amor, un amor que va madurando y creciendo con la conciencia realista de la etapa en la que uno está, disfrutando de cada momento, sin  añorar el pasado, mirando hacia adelante, aceptando a quien nos acompaña en esta aventura maravillosa que es la vida tal como es, sin pretender cambiarlo, mejorando juntos, siendo más felices juntos. Espero que te guste, y en el grado de amor que estés viviendo, lo pongas en práctica desde hoy mismo, incluso si ya tienes experiencias acumuladas de
desamor o has vivido traiciones o decepciones en la amistad. 

Y no te olvides de ese texto maravilloso de san Pablo a los Corintios 13 en que se nos recuerda que el amor que no pasa nunca es el amor paciente, que se alegra del bien, que no es envidioso ni egoísta, que no lleva cuentas del mal, que perdona siempre, que confía, que espera, que comprende...ese amor sin el cual, como dice el gran apóstol, no soy nada, y no seré feliz. 

Que comiences la semana decidido y decidida, no sólo a celebrar el Día de los Enamorados, o el Día de la Amistad, o el Día de lo que quieras, sino a vivir en permanente estado de enamoramiento de tantas y hermosas cosas que nos da la vida, o sea ilusionado, agradecido, entusiasmado:  de ti, de tu familia, de tu trabajo, de tu pareja, de tus amigos, de tu pareja, de las puestas de sol, de las flores de la primavera o del frío del invierno, de un libro, de una mirada, de la solidaridad, de la fe, de Dios.

Lucha contra la rutina, contra el idealismo, como te he querido reflejar en la reflexión que te envío además, contra el pesimismo, contra el desencanto. Disfruta de este día y de esta semana y busca motivos, porque los tienes, para seguir amando y vivir en-amor-ado y en-amor-ada. Y no te olvides de decirle a quienes amas, el día 14, todos los días, que LOS AMAS. 

Yo por mi parte quiero expresarte una vez más mi cariño y decirte que estoy encantado de tenerte como amigo y como amiga. 

                                                        Diego Millán García, C.S.V.

NO TE ENAMORES DEL AMOR

No te enamores del amor,
enamórate de alguien que te ame,
que te comprenda aun en la locura.
De alguien que te guíe, que te ayude,
que sea tu apoyo, tu esperanza, tu todo.
Enamórate de alguien que no te traicione,
que sea fiel, que sueñe contigo, que sólo piense en ti,
en tu rostro, en tu delicadeza,
en tu espíritu y no en tu cuerpo o en tus bienes.
Enamórate de alguien que te espere hasta el final,
de alguien que sea lo que tú no elijas, lo que no esperes.
Enamórate de alguien que sufra contigo,
que ría junto a ti, que seque tus lágrimas,
que te abrigue cuando sea necesario,
que se alegre con tus alegrías
y que te dé fuerzas después del fracaso.
Enamórate de alguien que vuelva a ti
después de las peleas, después del desencuentro.
De alguien que camine junto a ti,
que sea buen compañero,
que respete tus fantasías, tus ilusiones.
No te enamores del amor,
enamórate de alguien que TE AME.