Nos ha tocado la lotería

¿Qué haríamos nosotros si nos tocara la lotería?

En estos días todos compartimos, con amigos, con familiares, con compañeros de trabajo, participaciones para el sorteo de navidad. Todos pensamos y hablamos de que haríamos si nos tocara la lotería, si nos tocara el día 22 el gordo de navidad.

Probablemente lo primero que hiciésemos sería ir a buscar el banco que más intereses nos diera, confiaríamos nuestro dinero al asesor financiero que más confianza, que más seguridad nos transmitiera, aquel que supiéramos que mejor rendimiento le va sacar a nuestro dinero.

Pero si fuésemos elegidos para tener un hijo, ¿a quien confiaríamos esta “lotería”?, ¿a quién buscaríamos para que la administrara?.

Un hijo, no los confiaríamos a nadie, asumiríamos su educación, su formación, su dolor sería nuestro dolor, sus alegrías y sufrimientos serían también los nuestros, un hijo sería parte de nuestro ser, de nuestra alma, nuestra vida irá unida irrevocablemente a la suya, le daríamos todo sin esperar nada a cambio.

Pues eso, hace más de dos mil años, le ocurrió a una sencilla mujer de Galilea, una joven a quien el Ángel le anunció que había sido elegida por Dios para encarnar al enviado.

Ella supo dar un Sí rotundo, supo esperar  contra toda esperanza y nos mostró desde el primer hasta el último momento cual era y cual es el camino que debemos seguir para llegar a entender y comprender el mensaje de Amor que Jesús nos vino a ofrecer. Es la propia María la que nos demuestra que debemos confiar en Jesús, es la que nos conduce a su Palabra.

Fue una mujer humilde, a la que los cofrades nos hemos acostumbrado a verla vestida como una Reina, sin embargo no debemos olvidar que en cada uno de los elementos de esa vestimenta debemos ser capaces de ver todas y cada una de las cualidades de María. Su corona de reina, debemos verla como un símbolo de su humildad, sus manos como un símbolo de servicio, su manto como un símbolo de protección, sus puñales clavados en su corazón como símbolo del amor, su presencia al pie de la cruz debe ser símbolo de la Fe.

Por ello, al igual que hizo María, en estos días en que nos disponemos a celebrar un año más el nacimiento de Jesucristo, sepamos dar un Sí firme a la invitación que nos hace el Padre, seamos conscientes de que hemos sido afortunados con el mejor de los premios, nos ha tocado el gordo de la navidad, y tenemos en el niño que ha de nacer al mejor de los asesores al que confiar nuestra fe, nuestro amor, nuestra caridad; a la más rentable de las entidades que podamos buscar, la única que nos dará el ciento por uno de todo cuanto le ofrezcamos.

Si en la eucaristía Jesús nos dice “Haced esto en conmemoración mía”, nos debemos olvidar las palabras que Ella dirigió a los Siervos de las bodas de Caná,  “Haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5b)

Miguel Puerta Morales

Mayordomo Orden Seglar Siervos de Santa María de Cádiz