UN
AÑO MÁS
El Ángel en sueños le dice a José: “Maria, tu mujer dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Jesús”….Esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por los profetas. (Mt 1, 17-20 e Is 7,14.)
Las promesas se han cumplido, el Señor eligió y predestino a Maria, para que fuese sagrario y madre del Salvador.
Hoy nosotros volvemos a recordar después de tantos siglos este echo que marco el inicio de una nueva era, de la mano de un niño, que nace de una mujer marcada por las circunstancias de su época, en un lugar inhóspito, y sin nada, ni siquiera un techo digno para cobijarse.
El Señor nos habla a veces con un idioma que no entendemos. Hoy también siguen naciendo niños, sin nada, sin techo, y seguimos sin entender lo que Dios nos dice, lo que quiere de nosotros.
En el canto del Magnificat que nosotros los servitas recordamos y rezamos con frecuencia, la Virgen ensalza a los humildes y a los pobres, frente a las injusticias del mundo, con palabras llena de fuerza y esperanza, que siguen hoy llenas de actualidad. Ella también nos habla.
Hacemos una fiesta a nuestro antojo, volvemos a repetir un año mas que nos acordamos de los que no tienen solo en Navidad, y a pesar de todo lo que nos rodea y tenemos, es penoso escuchar con frecuencia que nos dan tristeza estas fiestas, que echamos en falta a los que no están este año en nuestra mesa, que ya nada es igual, que tenemos muchos gastos, que todo es una locura, que queremos que pasen rápido…………Sin pararnos a pensar en lo afortunados que somos y que cuanto mas tenemos mas deseamos.
Pero seguimos sin entender el idioma de Dios.
Hay personas que luchan por ideales y nos parecen locos o que pierden el tiempo. Nos abrigamos en nuestras casas, olvidándonos de los que tienen frió y hambre, llenamos nuestras mesas de lo mejor, y no nos sentimos culpables. Y no lo somos, vivimos el momento, porque sabemos que todo pasara, y es verdad, la vida nos ofrece cosas que pocos o muchos tienen el placer de disfrutar.
Pero lo que de verdad importa, es que en Navidad al menos una vez al año, nos hace pensar en todo esto, caemos en la cuenta de cosas que tal vez no nos importan en otra época del año, nos esforzamos en ser mejores, somos la mayoría, al menos esta vez, mas humanos, mas vulnerables, como ese niño que nació sin nada, desnudo y sin techo, y entonces es curioso y a pesar de todo el ruido que aun es más grande en estas fechas podemos escuchar con más claridad la voz del Señor.
Seamos como niños, despojémonos de todo lo malo y vivamos seguros de que el Señor sigue vivo, porque sigue naciendo cada año, para todos y en todos los rincones de la tierra.
Y aquí tenéis la señal: “encontrareis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2, 12)
Os deseo todo lo mejor
Feliz Navidad
Encarnación Orellana Vallejo
Priora Orden Seglar Siervos de Santa María de Cádiz