Ave María
Prot. 495/2007
Roma,
21 de noviembre 2007
Memoria
de la Presentación de la B. Virgen María
A
los participantes en el Vigésimo Encuentro Regional de la Orden Seglar y Grupos
Laicos de Andalucía
Chipiona
(Cádiz), 30 noviembre – 2 de diciembre 2007
Muy estimados hermanos y hermanas:
Os saludo a todos con alegría y gratitud por este nuevo encuentro de amistad y fraternidad entre los Siervos y Siervas de Santa María Seglares de la Región Andaluza, que ha llegado ya a su vigésima celebración. ¡Enhorabuena a quienes iniciaron esta hermosa iniciativa y a quienes han seguido organizándola sucesivamente! Sí, es importante que nos encontremos, que nos conozcamos más y mejor, que compartamos nuestros ideales y nuestras experiencias, que nos formemos y que nos comprometamos cada vez más en la causa del Evangelio, según nuestra específica vocación de Siervos, y en cada contexto en el que estamos insertados.
Qué bueno resulta compartir vida y proyectos especialmente durante algunos días, apartados de las actividades ordinarias, de las prisas, de los ritmos del trabajo y de los compromisos habituales. Tiempo para compartir, sí, tiempo para orar, para escucharnos, para profundizar en el carisma común, para proyectar nuevos compromisos juntos, para convivir. Y lo hacéis justo antes de iniciar el nuevo Año Litúrgico, con el tiempo de Adviento, toda una propuesta que nos habla de recomenzar el camino, de crear nuevas expectativas, de romper la monotonía, de abrirnos a nuevas posibilidades; invitación a ser creativos, disponibles a recorrer nuevos senderos de cambio, de esperanza, de preparación a lo Nuevo que llega, sobre todo Él, el Esperado, el siempre Nuevo, de la mano de María, nuestra Señora y Madre Bendita.
Pero todo esto lo queremos vivir y realizar como ocasión estupenda para ganar en profundidad de vida, de coherencia personal, familiar, como fraternidad, con nuestra propia identidad, al servicio de la Evangelización, en nuestras concretas realidades eclesiales y sociales. Nos encontramos, para crecer en el bien, y para ofrecer ese bien de una manera espléndida, feliz, solidaria, cordialmente fraterna. Todo lo que hacemos sirva para crecer en integridad de vida evangélica y servita, a nivel individual sobre todo, y también a nivel de grupo, en nuestra realidad cotidiana. No olvidéis nunca, queridos Siervos y Siervas Andaluces, que cada unos de nosotros hemos sido llamados a ser Siervos y Siervas para amar mejor, para servir mejor, para testimoniar mejor los valores del Evangelio en nuestros ambientes diarios, con el estilo de nuestra espiritualidad amable y cercana a los últimos. Llamados para ser siempre enviados, con corazón y caridad grandes, con una atención particular hacia los últimos, los que no cuentan, lo frágil, lo desatendido, el mundo de la enfermedad, de la marginación, de la soledad, de las mil carencias… He ahí el “lugar privilegiado” del “culto” de los Siervos y Siervas: ¡Como los Siete, ir a “lavar los pies de los pobres, a consolar a los afligidos, etc., después de haber “cantado el Magnificat en la Capilla”!
Que nuestra Madre Bendita os llene de su dulzura y de su paz-alegría, os dé un corazón grande para amar y para estar presentes en medio de las antiguas y nuevas formas de pobreza, y que nuestros Siete Santos os concedan un espíritu de unidad, de comunión, de fraternidad. Sean estos los signos distintivos de vuestra presencia en medio de vuestros ambientes de vida, de fe, de trabajo, de convivencia.
Un abrazo amigo en el Señor, en comunión orante y fraternal con toda la Orden y Familia de los Siervos y Siervas de Santa María, grato a quienes también en esta vigésima ocasión se han preocupado de reuniros para esta vuestra tradicional convivencia.
¡En nuestra Señora María Santísima Junto a la Cruz de Jesús y de los que sufren hoy, y en el espíritu de nuestros Siete Santos Fundadores, todo bien, gracias, comunión!.
Fray Ángel Mª Ruiz Garnica, osm
Prior General