MARÍA EN EL DOLOR
Esas
lágrimas puras resbalando
por
tu mejillas pálida azucena,
son
gotas de rocío de una pena
en
diamantes de luz cristalizando.
Tu
mirada, la angustia reflejando,
en
tu rostro, expresión triste y serena,
tu
dolor al de Cristo se encadena
y
en pie, junto a la cruz, estás llorando.
Viernes
de pasión; amarga espera,
se
ha perdido el hosanna en las colinas,
los aromas de olivo y de palmera
Se
esfuman con las luces matutinas,
y
el eco del martillo en la madera
se
clava en los espacios como espinas,
y
brotan
cristalinas, con reflejo de sangre redentora,
las
perlas de tus lagrimas, Señora.
María Sánchez