Siervos
y Siervas de María en Mozambique: “Lo que he visto y escuchado”
Ha sido mi tercer viaje para encontrarme con las diversas expresiones de nuestra Familia en Mozambique y ofrecer un servicio a nivel de formación permanente en nombre de la Orden.
El viaje había sido programado para julio del 2006, pero problemas imprevistos de salud, a última hora, me impidieron realizarlo. He aquí, pues, un resumen de cuanto “he visto y escuchado” durante el mes de julio 2007, agradecido a Dios por esta nueva posibilidad de compartir algunos días con nuestros hermanos y hermanas, y agradecido también por las estupendas obras de bien que ellos están realizando con tanto esfuerzo y no pocas dificultades, pero cantando siempre el Magnificat de la esperanza. Y un gracias igualmente intenso a las muchas personas que, con su ayuda generosa, hacen posibles tantos milagros en la vida diaria de tanta gente pobre, huérfanos, jóvenes, ancianos, etc., cuidados por nuestros frailes y hermanas.
¡Qué belleza constatar esta espléndida realidad!: Junto al compromiso de Adoración (prioridad a Dios) de nuestros hermanos, monjas, religiosas y seglares, el compromiso de Acogida y cuidado de los últimos, de los frágiles, poniéndose a su Servicio a través de varias iniciativas humanitarias (casas para huérfanos, construcción de escuelas, centros para acoger ancianos solos, formación profesional a jóvenes, pozos de agua para la gente, etc.), sin contar con todo el trabajo de evangelización en las comunidades cristianas y pastoral vocacional y formación.
Esta crónica pretende transmitir lo que resumidamente he captado en estas pocas semanas, para suscitar aún nuevas respuestas de solidaridad que sostengan las variadas iniciativas que se están realizando, y para agradecer de corazón a quienes desde hace tiempo ya colaboran con estas obras, en particular a la Provincia Véneta de los Siervos de María.
También os transmito el recuerdo y el agradecimiento vivo y la oración de nuestros frailes en Matola; de nuestras monjas en Nampula, Lichinga y Chokwé; de las Siervas de Santa María del Cenáculo en Xai-Xai; de las cinco Fraternidades de la OSSM presentes en estas tierras; y de todos los niños, jóvenes y ancianos que se benefician de vuestra ayuda amiga, padrinos y madrinas que colaboráis con nuestras Misiones aquí en Mozambique a través de las adopciones a distancia.
Muchas gracias de todo corazón: ¡Khanimambo ngofu!
Sábado 30 junio
El viaje comienza a mediodía desde Madrid a Lisboa, en donde me encuentro con una Fraternidad de la Orden Seglar, animada por una Sierva de María Reparadora de Fátima. No conozco al grupo pero estoy en contacto con ellos desde hace algunos meses a través del responsable, que precisamente es un Mozambiqueño residente en Lisboa, el señor Lívio De Morais, un artista plástico y profesor.
Unos amigos me llevan al lugar del encuentro con la Fraternidad Nuestra Señora de Belén, formada por unas 30 personas, con sede en la parroquia del mismo nombre, al lado del famoso Mosteiro das Batalhas, en pleno centro lisboeta. Encuentro cordial, informativo, quieren saber sobre la vida de la Orden, sobre Mozambique, etc. Se refuerza la comunión y el espíritu de familia por medio de la oración compartida y el intercambio de futuros proyectos de colaboración.
La noche del mismo sábado vuelo de diez horas hacia Maputo, a donde llego el día 1 de julio, domingo. Me están esperando fr Manolo y dos prenovicios. Como con la comunidad y los formandos, descanso un poco y preparo la pequeña maleta que me acompañará maña hacia el norte del país para la formación permanente con nuestras monjas de Lichinga y Nampula.
1.
FRAILES EN MATOLA
1 comunidad (3 profesos solemnes, 1 mozambiqueño, 1 italiano, 1 español), con 4 prenovicios y 5 candidatos. 1 novicio se encuentra en Brasil y 1 profeso temporal en Roma. También hay una Fraternidad de la OSSM con 23 miembros.
En nuestra Misión de San Gabriel hay 1 escuela secundaria con 600 alumnos; 2 escuelas primarias con 400 niños; 1 centro para 30 pequeños desnutridos; una guardería con 60; 1 hogar con 9 ancianos; 1 centro para niños de la calle con 20 muchachos internos y otros 80 que frecuentan cursos de jardinería, cerámica y carpintería.
Nuestra Parroquia-Misión de San Gabriel, situada en la Ciudad de Matola (600.000 habitantes), a 7 kms de la capital Maputo, cuenta con 60.000 personas, 17 núcleos (pequeños grupos de vida y oración), y 7 comunidades cristianas, 4 de ellas en la zona rural de la parroquia.
Se necesita apoyo para becas de estudio, para el centro de niños de la calle y para las diversas obras educativas y asistenciales (ancianos, guardería, desnutridos), así como para la construcción de una Capilla, abierta a los cristianos de la zona, en Matola-Gar, para el amueblamiento del nuevo convento y casa de formación, y para la manutención de los nuevos candidatos a la Orden.
2. MONJAS DE LICHINGA
Lunes 2 de julio.
Fr. Pedro me lleva al aeropuerto para el vuelo de las 11 hacia Lichinga, en el noroeste del país, a unos 3.000 kms de Maputo, con una escala prevista en la ciudad de Tete. Llego hacia las 15 y me esperan sr Francelina y sr Celestina, que consiguen entrar, aunque está rigurosamente prohibido, en la zona de llegada de viajeros (¡es verdad que algunas veces… “el hábito monástico hace milagros”!). El monasterio de Nossa Señora das Dores se ve claramente desde el avión, cuando se aproxima a la pista de aterrizaje, y se encuentra a unos 3 kms de la ciudad. Lichinga está a 1.500 m de altitud. Se siente enseguida el cambio de temperatura. Increíble pero cierto: ¡hace un frío que te cala los huesos! (nada más llegar al monasterio me atiborro de camisas y jerseys, pijama incluído). También han venido a recibirme varios miembros de la OSSM y cuando nos acercamos al monasterio en el destartalado toyota aparecen grupos de niñas cantando y danzando en medio de la alegría con la que se vive por aquí la llegada de huéspedes. Llegados al monasterio y tras una rápida comida y descanso, según la tradición, ceremonia de bienvenida, con intercambio de saludos, noticias, bailes y canciones al ritmo de tambores.
La comunidad está formada por 8 monjas (3 de votos temporales), todas mozambiqueñas. Junto al monasterio ha surgido una Fraternidad de la OSSM que tiene unos 70 miembros (con un grupo de ellos celebraré la Eucaristía y tendré un encuentro al día siguiente).
Desde el martes 3 hasta el viernes 6 tengo encuentros de formación con las monjas sobre temas de vida consagrada y espiritualidad.
El miércoles por la tarde son las niñas huérfanas las que me dan la bienvenida, y además de los acostumbrados discursos y cantos, primero el grupo de las pequeñas, luego el de las medianas y por último el de las mayores, esta vez tenemos incluso…!teatro!, una obra inventada por ellas mismas, cuyo argumento es…vocacional: la oposición de los padres a que sus hijos se hagan religiosos, porque ellos quieren…!nietos!, y ya se sabe que curas y monjas no tienen hijos. Nuestras “actrices” tienen entre 12-15 años.
Las monjas han acogido 40 niñas y muchachas (de 3 a 16 años aproximadamente), huérfanas o con situaciones familiares difíciles, de abandono o extrema pobreza. Las familias han venido a pedir directamente a las hermanas esta obra de misericordia, un hogar para las huérfanas. Varias niñas son de tradición musulmana, pero esto aquí no es un problema, por lo menos hasta ahora. Cuando una muchacha pierde a sus padres, con frecuencia a causa del Sida, los familiares se acercan al monasterio y les dicen a las hermanas: Nosotros no podemos hacernos cargo de la niña, ya tenemos otras bocas que alimentar; p.f. quedaos con ella y que aprenda lo que vosotros hacéis: orar y trabajar. (Tal vez…una buena “provocación” vocacional…).
Y así comenzó la aventura de pensar en una casa para estas chicas, que frecuentan la escuela estatal, a unos 3 kms del monasterio (a las que cada mañana debe acompañar la monja que conduce el viejo coche, o el vigilante, porque existe el peligro real de que sean agredidas, o las hagan desaparecer mientras caminan hacia la escuela (sigue el tráfico de niños).
Ahora las monjas, gracias a varios donativos, también de la Provincia Véneta, podrán construir la Casa para las Huérfanas, y abrir un pozo de agua. Pero luego hará falta proveer al equipamiento de la casa, con todo lo que ello implica (camas, colchones, mesas, sillas, cocina, etc.) para un grupo de 40 niñas y adolescentes.
También será necesario pensar en comprar un vehículo que sirva para cubrir las necesidades del monasterio y de la nueva casa (transporte de personas y mercancía, ir a la ciudad para comprar arroz, maíz, etc, pues no es suficiente lo que producen las monjas con el trabajo de sus manos para dar de comer a tantas “jóvenes huéspedes”. He aquí, pues, dos grandes necesidades: equipar la nueva casa y comprar un vehículo. ¿Cómo ayudar? Con donativos o a través de adopciones a distancia (una ayuda mensual de 25 euros), o con otras iniciativas según la fantasía de la caridad.
En Lichinga encuentro un grupo de Laicos para el Desarrollo, jóvenes voluntarios, con espiritualidad ignaciana, que dedican algunos años a trabajar en misiones sobre todo en el sector educativo. Viven en comunidades pequeñas y mantienen un compromiso cristiano y humanitario fuertes. Y así conozco a Andreia y Sara, que ayudan mucho a las niñas huérfanas del monasterio y a las mismas monjas.
El tiempo previsto para estar en Lichinga se acaba y el día 6 por la noche celebramos la ceremonia de despedida, otro momento comunitario de obligado cumplimiento en esta cultura, junto con el de las “boas vindas” (bienvenida). En los dos el centro es la fiesta, o sea, “dançar e encher barriga” (bailar y comer bien). La niñas “devoran” “os dois bolos” (las dos tartas) preparadas por la Orden Seglar en honor del huésped. Fotografías, se está un rato juntos, vemos un vídeo sobre Monte Senario y luego distribución de caramelos con gran alegría sobre todo de las pequeñas, pero no solamente.
3. MONJAS DE NAMPULA
Sábado 7 de julio
Hacia mediodía nos dirigimos al aeropuerto, siempre con la toyota supercargaza de niñas y de miembros de la OSSM que quieren despedirme (realmente este coche hace de taxi, de tractor, de autobús escolar, de camión de transporte y quién sabe de cuántos otros servicios más, y no obstante…sigue funcionando, con dificultad. ¡Es el mismo que encontré hace años, ahora “reestructurado”!
Las niñas están contentas de ir al aeropuerto, corren por aquí y por allí, subimos a la terraza para ver la pista vacía, pues no parece que haya muchos vuelos.
Esta vez el avión que me llevará a Nampula (a 800 kms de distancia, un vuelo de 55 minutos) no es el avión ruso de transporte que encontré hace años, y al que la gente llamaba, “ o tractor”; no, ahora es todo un boeing 737, lo cual me da mayor…seguridad.
En Nampula me esperan sor Juliana, la priora del monasterio, y otra hermana que conduce el coche, junto con una señora voluntaria. Aquí se nota enseguida el brusco cambio climático y de altitud, y el cuerpo lo nota enseguida.
Saludos a las hermanas, comida y breve descanso. Luego me doy una vuelta por la montaña rocosa que está al mismo lado del monasterio y “visito” a Sr Clara, una joven monja de 36 años que ha fallecido hace unos meses a causa de un cáncer. Ahora descansa en el panteón-cementerio, junto a Sr Natalia, que está al lado de la “machamba” (huerta), en la ladera de la montaña. Sr Clara era la responsable del monasterio de Lichinga, siempre llena de alegría y con una risa contagiosa.
Luego realizo una visita rápida a la Casa Nazaret, donde se encuentra cerca de 50 niñas y algunos peques (a quienes las monjas ponen nombres de nuestros santos y santas, y así tenemos un Benicio, Peregrín, Buenhijo, Juliana…). Otra estupenda obra de misericordia junto al monasterio, como se hacía un tiempo, en los primeros siglos de la vida monástica: contemplación y obras de humanidad y cultura; o como dice, hoy, sr Erma, SMR: “Quien reza, que sirva”.
En el monasterio Mater Dei encuentro 23 jóvenes monjas mozambiqueños (quedan 4 españolas, las que comenzaron en 1974 esta original presencia de vida monástica inculturada y apreciada. Lugar donde ofrecen acogida para días de retiro y reuniones de los misioneros y religiosas). Y junto a las monjas, otro grupo numeroso de chicas, aspirantes y postulantes a la vida contemplativa.
También aquí, después de cenar, hacia las 18, cuando ya es de noche, momento de recreación comunitaria y ceremonia de bienvenida. Cada grupo con sus danzas y canciones en clima cordial y festivo. Algún recuerdo para cada una y luego “canto abreviado de Completas” y a dormir, pues la vida comienza antes de 5 de la mañana.
Las monjas se están preparando para construir una casa para las huérfanas (ya disponen del terreno), con ayuda de alguna organización. Ahora desearían encontrar alguna Congregación religiosa femenina que quisiera hacerse cargo de esta iniciativa, pues ellas no consiguen llevar tantas cosas adelante. Acogieron a estas huérfanas (algunas llegan con meses de vida y están hasta los 17 años) porque nadie se hacía cargo de ellas, ni estructuras públicas ni privadas. Mientras tanto van adelante como mejor pueden, sostenidas por personas generosas que las apoyan en estas obras, sobre todo a través de adopciones a distancia.
El día 8, domingo, tengo varios encuentros con las dos Fraternidades de la OSSM presentes en Nampula y que han surgido orientadas por las hermanas. Son alrededor de 90 personas, aunque en los encuentros han podido participar unos 40-50 miembros.
Hemos celebrado una solemne y festiva Eucaristía, al aire libre, debajo de grandes árboles, con cantos muy bellos y las danzas de las niñas que expresaban con gestos el respeto hacia lo sagrado. Fotografías, comida y por la tarde nuevos encuentros.
Los días pasan y el programa formativo para las hermanas, de lunes a miércoles, se acerca a su conclusión. Buen clima y sin mosquitos. Sin duda julio y agosto son los mejores meses para evitar las fuertes temperaturas y el riesgo de la malaria.
El miércoles día 11, comida con las hermanas y ceremonia de despedida, con regalos incluidos (cruces y figuras de ébano que luego servirán para agradecer la generosidad de colaboradores). Por la noche, recreo comunitario y, de nuevo, saludos y despedidas, con caramelos, cantos y danzas a ritmo de tambores, en plena noche, a la luz de la luna.
También aquí se necesita apoyo para las diversas iniciativas con los niños huérfanos y con las otras obras de bien.
Antes de viajar, el jueves 12, visita a los Monjes Siervos de Santa María, una Congregación masculina contemplativa de derecho diocesano, surgida junto al monasterio y que asume la espiritualidad de la Orden. Actualmente son 2 profesos temporales y tienen 3 aspirantes. Tienen su monasterio no muy lejos del de las monjas, una iglesia abierta al culto, acogen personas para días de retiro y trabajan y viven del campo. Un testimonio de vida sencilla en medio de la gente.
Viajo a Maputo el jueves día 12, con varias cajas que me dan las hermanas para las monjas de Chokwé. Todo va bien en el aeropuerto gracias al “savoir faire” de sr Juliana. En Maputo me esperan fr Manolo y algunos estudiantes. Cargamos todos los paquetes y llegamos al convento. Breve descanso y preparación del viaje a Chokwé, a unos 175 km de Matola.
4. MONJAS DE CHOKWÉ
Viernes 13
Sr Yolanda y sr Esmeralda, de las Siervas de santa Maria del Cenáculo, han venido con el land-rover para llevarme hasta donde están las 5 monjas del monasterio de Nampula, que están preparando una nueva fundación en la diócesis de Xai-Xai. Pero antes de viajar, recorremos varios mercados y negocios para comprar productos que no se encuentran en otras partes o son menos caros. Tras unas tres horas de viaje llegamos a Chokwé. Nos esperan las jóvenes hermanas. Bienvenida y luego celebramos la memoria de s. Clelia Barbieri. El día siguiente lo dedicamos a formación permanente.
El domingo día 15 celebro la Eucaristía, en lengua changana, en la parroquia del Centro Pastoral Machel, complejo en el que viven las monjas. Una celebración sugestiva y hermosa, con gran participación y alegría. Danzas, cantos, y todo en lengua local. Un joven me hace de traductor durante la homilía. Luego, comida y despedida, con discursos incluidos.
Nuestras monjas aquí necesitan ayuda para construir el nuevo monasterio y para comprar un vehículo.
5. SIERVAS DE SANTA MARIA DEL CENÁCULO
Domingo 15
Por la tarde vienen a recogerme nuevamente las hermanas del Cenáculo para llevarme hasta Chicumbane, donde está la “casa madre” de esta Congregación diocesana que se está formando y cuyo carisma principal, con la espiritualidad de la Orden, es la de orar y trabajar por las vocaciones. Después de unas tres horas de viaje, en plena noche, llegamos a nuestro destino. Nos esperan sor Alda, otras hermanas y algunos niños. Cena y descanso. Las hermanas son actualmente 9 (6 profesas perpetuas y 3 de votos temporales), mas 4 novicias y 4 aspirantes.
De martes a viernes, encuentros de formación por la mañana y por la tarde.
Las hermanas acogen a 30 huérfanos y con la ayuda de adopciones a distancia apoyan otro centenar de niños en las aldeas cercanas. Dirigen 1 escuela secundaria con 200 alumnos; 1 escuela primaria; tienen unas instalaciones para acoger a 7 ancianas y apoyan a otras 17 externas. Animada por la comunidad, existe una Fraternidad de la OSSM con 73 miembros, que encontraré durante la semana para un intercambio de noticias e informaciones sobre la vida de la Orden. A la reunión participan unas 30 personas, sobre todo mujeres, que vienen a pie desde las aldeas rurales.
Estas hermanas tienen necesidad de apoyo para las diversas obras asistenciales y educativas que llevan adelante con no pocos sacrificios (pagar a los profesores, material escolar, huérfanos, ancianos, etc.).
El domingo día 22 celebramos la Eucaristía festiva, con la alegría característica africana, con procesión de entrada y acto penitencial a la sombra de un árbol, con aspersión, y luego en procesión entramos en la capilla, que tiene forma de “palhota”, la típica choza-vivienda africana construida con barro, cañas y paja.
A mediodía, comida de despedida con los niños y las hermanas.
Por la tarde las hermanas me llevan a Matola, donde de lunes a viernes tengo los encuentros de formación con nuestros nueve estudiantes y algunas jóvenes religiosas de otras Congregaciones que tienen casa en la zona.
El lunes 23, encuentro de fraternidad con la OSSM y luego cena con ellos, los frailes y nuestros formandos.
El domingo 29, día de excursión al Kruger Park, el inmenso parque natural cercano a la frontera mozambiqueña, en Sudáfrica, con el grupo huérfanos de las hermanas de Xai-Xai.
El lunes día 30, regreso a Lisboa y Madrid.
Resumiendo, algunos datos sobre nuestra Familia en Mozambique y datos sobre este País:
Frailes presbíteros: 3; prenovicios, 4; candidatos, 5. (1 profeso temporal en Roma; 1 novicio en Brasil). 1 comunidad.
Monjas: 3 monasterios con 36 monjas y 18 aspirantes y postulantes
Siervas de Santa María del Cenáculo: 3 casas, 9 hermanas, 4 novicias, 4 aspirantes
Fraternidades de la OSSM: 5, con unos 200 miembros
Niños huérfanos atendidos en nuestras comunidades: alrededor de 200
Ancianos atendidos en nuestras comunidades: unos 30
Niños, adolescentes y jóvenes acogidos en las escuelas osm: unos 1200.
Mozambique: población: 19.000.000 de personas; población rural: 64%; población menor de 15 años: 44%; mayor de 65 años: 2,7%; esperanza de vida: 42 años; sin acceso a agua potable: 58%;
Médico por cada 100.000 personas: 2; infección de la población (media nacional) VIH/SIDA: 18%
Alfabetización adultos: 46%; índice de desarrollo humano: 0,379.
Superficie: 801.590 km 2
Religión:
Católicos: 22%; Cristianos no católicos: 4%; Musulmanes: 11%; Religiones
Tradicionales y otras: 62%.
N.B.
Para sostener las iniciativas de solidaridad anteriormente descritas de los
Siervos y Siervas de María en Mozambique, se puede contactar al Ecónomo
General de los Siervos de María, p. Piergiorgio Mazzoleni (curia@curiaosm.org
o bien economato@curiaosm.org
dirección :
Piazza san Marcello, n. 5 - 00187-ROMA. N. Fax:00-39-06-6792131, indicando claramente la iniciativa que se desea apoyar.
Matola, Mozambique, 30 de julio del 2007
Fray Honorio M. Martín Sánchez, OSM