SERVITAS SEVILLA

El origen de esta Real, Ilustre y Venerable Hermandad de Nazarenos y Primitiva Cofradía Servita de Nuestra Señora de los Dolores de Sevilla podemos remontarlo al origen de la cofradía de penitencia de los Siete Dolores, fundada en el convento dominico de Santo Domingo de Porta-Coeli en 1.490, agregándose esta Real Cofradía un lustro después a la Orden Servita, con aprobación del Papa Alejandro VI. Trasladada posteriormente al Convento de San Pablo, se fusionó con la hermandad de la Antigua.

Encontrándose casi extinguida,  hay indicios de que la actual cofradía fue fundada en la Iglesia de San Marcos allá por el año de 1.690, aunque las Reglas más antiguas que conservan en esta corporación del sábado santo sevillano, datan de 1.696, dando culto en estos inicios a un pequeño grupo escultórico, que representaba la Piedad, datable a finales del siglo XVI, y que en la actualidad se conserva en la Capilla de los Dolores.

En el año de 1.731 fue dada en el Convento de San Marcelo de Roma, por el Prior General de la Orden de los Siervos de María, y a petición de un grupo de devotos de la Virgen de los Dolores, licencia para fundar en su capilla de los Siete Dolores de Nuestra Señora una congregación de Terceros Siervos de María.

En 1.955 se reorganiza nuevamente la hermandad, pero sin recuperar su carácter de V.O.T Servita.

En el año de 1.972 efectua su primera salida procesional, en la tarde del Sábado Santo.

El grupo de la Piedad, conformado por Nuestra Señora de los Dolores y por el Santísimo Cristo de la Providencia, es obra del imaginero sevillano José Montes de Oca en 1.730, autor también de la imagen fundacional de los servitas de Cádiz.

En 1.978 el Cristo de la Providencia fue restaurado por José Rivera García, y así mismo, la Virgen de los Dolores por Antonio Dube de Luque en el año de 1.979.

De especial significado para los siervos de María, es el Simpecado de esta hermandad, anónimo del siglo XVIII, en el que se reproduce sobre terciopelo negro una pintura, atribuida al círculo de Valdés Leal, de la Virgen de los Dolores escoltada por San Felipe Benizio y Santa Juliana de Falconieri, dos de los santos más importantes en la Orden de los Siervos de María.